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MI VIDA EN LA TORA
Y cuidarán Mis Decretos y Mis Leyes… para que vivan en ellas (Vaikra 18,4)
Dijeron nuestros sabios, en el tratado de Ioma (hoja 85b): para que vivan en ellas y no para que mueran en ellas… por este motivo, el peligro de vida, empuja a toda la Tora, como así también sufrimientos grandes – lo alenu – porque la esencia de la Tora es la vida (y sólo en casos muy especiales fuimos ordenados a entregar nuestras almas).
Tal vez, necesitamos profundizar en el aspecto positivo del versículo – dice el rab hagaon Jaim Friedlander ztz”l – para entender la intención de la Tora cuando nos habla de la vida.
Con seguridad, no habla sólo de la vida material, ya que cuando hay peligro, este peligro empuja la Tora. Para recibir algo de su significado, veamos las palabras del Ramban, que nos dice que hay cuatro escalas en una verdadera vida espiritual.
La primera: la vida del hombre con los preceptos, depende de su preparación, porque quien cumple un precepto, no en Nombre de Hashem (Lo Lishma), para recibir la recompensa en este mundo, puede adquirir mucha riqueza, mucho honor… pero esto está prohibido, salvo que lo usemos como un camino, para alcanzar el cumplimiento en Nombre de Hashem (Lishma).
Cuando una persona – todavía – no alcanzó un nivel para cumplir los preceptos en Nombre de Hashem, puede utilizar estos caminos para incentivarse y lograr la elevación necesaria. Mientras tanto, quiere recibir cosas de este mundo, y eso es lo único que recibe… La Guemara, en el tratado de Shabat (hoja 88b), nos dice – sin hablar de política, Jas Veshalom – que para los de derecha es una bebida para la vida, y para los de izquierda, será un veneno… Explica Rashi: los de la derecha – se ocupan con todas sus fuerzas, e invierten toda su atención para entender sus secretos (de la Tora), como la persona que utiliza su mano derecha, que es la principal… es decir, quieren conocer la profundidad de las cosas, y no les alcanza con entender superficialmente… para ellos, la Tora es fuente de vida… Sin embargo, los de la izquierda – que no están interesados ni se ocupan de conocer los secretos de la Tora, sino que sólo quieren la recompensa, buscan en ella (en la Tora) una posición, honores… por eso, es un veneno para ellos, porque la vida de este mundo es un veneno, frente a la vida de Tora…
Algo parecido, pregunta la Guemara, en el tratado de Pesajim (hoja 50b): Raba discute, está escrito: porque Tu Favor es grande (y llega) hasta el Cielo… y en otro lugar dice: porque Tu Favor es grande por encima del Cielo… ¿Cómo es posible?
Y responde: En un caso, el precepto se cumple Lishma, en Nombre del Cielo, en el otro caso, se cumple Lo Lishma, no en Nombre del Cielo…
Es decir, el Cielo es una forma de llamar a los mundos espirituales, hay un Favor que llega hasta el Cielo, es decir, el Favor queda en el límite de este mundo (Olam Haze), cuando el precepto se cumple Lo Lishma. Entonces, la recompensa también será – como si fuera – hasta el Cielo, como las recompensas (materiales) de este mundo.
Pero, cuando el servicio al Creador alcanza la categoría del Favor por encima del Cielo, el precepto supera los límites de este mundo – como cuando las personas cumplen un precepto para recibir la recompensa – y alcanza la espiritualidad y la pureza… también aquí la recompensa será espiritual…
Y así, los que se ocupan de los preceptos, Lo Lishma – no en Nombre del Cielo – en un nivel que no supera este mundo, obtendrán recompensas de riqueza, honores y negocios…
La segunda: y los que se ocupan de los preceptos para hacerse merecedores del mundo venidero (Olam Haba), seguramente se salvarán de los juicios de los malvados, y sus almas tendrán lo mejor…
Es posible que hayan alcanzado – también – la cualidad del temor, aunque este temor haya llegado por miedo al castigo, como leímos que se salvarán de los juicios de los malvados…
En esta categoría, donde el temor llega por miedo al castigo, cumplen los preceptos por el miedo de recibir castigos en este mundo, y también, consecuentemente, sirven a Hashem para no ser privados de las ganancias de este mundo…
En esta forma de servir al Creador hay cierto interés personal… sirve a Hashem, porque tiene miedo de que si no cumple, tal vez sea castigado… también este nivel se considera Lo Lishma, que sirve a Hashem por ese interés personal…
La tercera: y los que se ocupan de los preceptos con amor, como fue ordenado y como es digno – con las ocupaciones de este mundo, como se recuerda en la Tora (Vaikra 26,4): y Yo les daré… la tierra dará su cosecha y el árbol sus frutos… y merecerán en este mundo para buena vida, como la costumbre del mundo, y para la vida del mundo venidero llegarán con todos los méritos…
Si servimos al Creador en esta categoría – Lishma y con amor a Hashem – este preciso nivel que es muy alto, nos brinda una nueva elevación, para alcanzar el temor (temor a lo elevado, no al castigo), como lo describe rabi Moshe Jaim Luzzato, en el Mesilat Iesharim (la senda de los justos), cuando habla sobre la importancia del piadoso que todo lo hace para provocar la Satisfacción del Creador Itbaraj… inclusive con cosas en las que no está obligado (por eso lo llama piadoso), sirviendo a Hashem con amor, haciéndose merecedor de una buena vida en este mundo… y para la vida en el mundo venidero con méritos completos (esto último según las palabras del Ramban).
Pero, es necesario entender, en la segunda categoría, en la que servimos a Hashem por temor al castigo, y nos ocupamos de los preceptos para recibir nuestra recompensa en el mundo venidero, ¿por qué no hay recompensa – también – en este mundo? Simplemente, porque estamos más alejados de una espiritualidad con pureza, como la que se obtiene al servir a Hashem, con amor a Hashem, y además, Lishma, lo que se logra en este tercer nivel, que como hemos dicho, también nos da la recompensa en este mundo.
Y podemos decir más, ¿por qué, en este tercer nivel, merecemos tanto la vida en este mundo con todo lo mejor y también la vida para el mundo venidero?, si tenemos un amor completo para Hashem, no hay lugar para el amor a los placeres de este mundo… ¿y por qué nos ocupamos de ellos?, si no existe la posibilidad de tener dos amores – por este mundo y por el mundo venidero…
Tal vez, vamos a explicar, que cuando decimos, que en esta categoría, recibimos la recompensa – también – en este mundo, no la recibimos como un objetivo, como buscando los placeres de este mundo, sino, como para tener una amplitud mayor, con los elementos que nos permiten realizar el servicio al Creador, porque ahora, estamos en un nivel, donde no buscamos lo material, sino que utilizamos lo material para aumentar espiritualidad…
La cuarta: y los que abandonan todos los asuntos de este mundo, y no los tienen en cuenta, como si no tuvieran cuerpos, y todos sus pensamientos e intenciones van dirigidos – solamente – hacia Su Creador, como sucedió con Eliahu y el apego de su alma al Nombre Honorable, viviendo para la eternidad, en cuerpo y en alma, como parece estar escrito sobre Eliahu, y es sabido de generación en generación, como traen los Midrashim y nos enseñan, junto a los hijos del mundo venidero, que se levantarán cuando revivan los muertos…
¡Difíciles las palabras del Ramban!, pero con un gran mensaje… Pero, intentaremos comprender, tenemos – aparentemente – un problema, porque cuando – Baruj Hashem – se alcanza este nivel de integridad para servir a Hashem de la mejor forma que existe, veamos lo que escribe el Ramjal (Moshe Jaim Luzzato, Mesilat Iesharim, cap.1): si profundizamos más en el asunto, veremos que el mundo (este mundo) fue creado para que el hombre tenga provecho…, y si él (el hombre) tiene gobierno sobre sí mismo y se apega a Su Creador, y se eleva… el mundo (este) se eleva con él…
¿Y esta es una categoría mucho más elevada que escaparse de todo el uso y provecho de este mundo? Y más, cuando el Ramban dice que en este nivel es como si no tuvieran cuerpos, ¿para qué tienen que vivir con sus cuerpos (y almas), acaso no escaparon de sus cuerpos?
En verdad, este cuarto nivel es sólo un complemento, un perfeccionamiento del tercer nivel. Es decir, quien alcanzó este nivel vino a este mundo para purificar su cuerpo, desprendiéndose de los asuntos materiales…
Y con esto, abandonan los asuntos del cuerpo, porque ya no los necesitan para este servicio de purificación de sus cuerpos.
Para ellos, el cuerpo está anulado por completo, y con el alma alcanzaron la categoría de Adam Harishon antes del pecado. Por eso, no tienen ninguna dependencia de los elementos de este mundo para realizar el servicio al Creador, y pueden acercarse más a la Tora y al Bore Olam, sin utilizar ningún otro medio.
Y así fue siempre con nuestros sabios – de bendita memoria – como nos trae el Midrash Tanjuma, en perashat Noaj: porque no estudia (la Tora) sino quien ama a Hakadosh Baruj Hu con todo su corazón, toda su alma y todo su patrimonio… como está escrito en el Sefer Devarim (6,5), y lo recitamos, todos los días (Shema Israel).
¿Y de dónde sabemos que este amor está relacionado con el estudio de la Tora? Veamos la continuación de los versículos: y pondrás, estas palabras que Yo te ordeno hoy, en tu corazón – el estudio de la Tora lo pondremos en el corazón, y enseñarás… y el estudio requiere repaso… esta primera perasha no habla de ninguna recompensa en este mundo… sólo Olam Haba.
Sifte Jaim.
LEILUY NISHMAT
Israel Ben Shloime ztz”l
Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l
Shlomo Ben Simi ztz”l
Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom
Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Olga Bat Rosa Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom