

BS”D
BURLADORES…
Dichoso… el que con los burladores no se sienta… (Tehilim 1,1)
Morenu Verabenu, el Mashguiaj, rabi Aba Grosvard ztz”l, preguntó si existe la posibilidad de provocar influencia y convencer a una persona en la noche, que ahora es de día y que el sol está brillando sobre él – o tal vez, al revés – convencer a una persona, en pleno día, que ahora es de noche – que está oscuro y el sol se ocultó…
Al parecer, se ve como una cosa imposible, una persona cree y está convencida de lo que tiene frente a sus ojos, y en ese momento está viendo que ahora es de día o es de noche.
Pero es posible – dice el rab hagaon Jaim Friedlander ztz”l – que en verdad, podemos convencer a una persona – también – en contra de lo que ven sus ojos, y además, en contra de lo que vio y vivió, de lo que estuvo junto a él en los años pasados, como vamos a explicar. El pueblo de Israel salió de Egipto, y vio los milagros y las maravillas que Hashem hizo con ellos en Egipto, tuvieron frente a sus ojos el milagro de la partición del mar de Suf, lo que trajo a ellos, que creyeron en Hashem y en Moshe, su servidor…
Además de la fe en Hashem y en la supervisión particular, ellos creyeron – también – en la profecía de Moshe Rabenu – el servidor de Hashem… es decir, vieron a Moshe como “el servidor” de Hashem, un servidor completo, al que no le falta ninguna condición, completamente entregado a Su Señor, y que cumple – a la perfección – sus órdenes. Si todo esto no alcanzara, pudieron palpar, en la entrega de la Tora, y allí – otra vez – alcanzaron un alto grado de fe en Hashem y en Moshe, como está escrito (Shemot 19,9): y también para que (el pueblo) crea en ti por siempre…
Como escribió el Rambam (Halajot Iesod Hatora): No creyeron en Moshe Rabenu por las señales (magia) que hizo… ¿y por qué creyeron?… por lo que sus ojos vieron y sus oídos escucharon en el Acontecimiento del Monte Sinai, entre el fuego, las voces y las antorchas… Y vieron como Moshe se movía entre la neblina y la Voz hablaba con él, y nosotros escuchamos: ¡Moshe, Moshe!, ve y diles a ellos tal y tal cosa, y él hablaba frente a frente, y la Palabra de Hashem con él…
¿Y de dónde sabemos que la entrega de la Tora, en el Monte Sinai, es una prueba suficiente de que la profecía de Moshe Rabenu es verdadera, sin ningún defecto?… como está escrito: mira, que vengo hacia ti desde la espesura de la nube, para que el pueblo oiga cuando te hablo y también, para que crea en ti, por siempre…
De aquí se entiende, que hasta ese momento, no creyeron – o si creyeron, fue con ciertas dudas – y de una creencia débil, no puede surgir la creencia por siempre, ya que las dudas provocan pensamientos encontrados…
Es posible decir, que hasta ese entonces, no lo vieron de forma palpable, para los ojos de una persona… tal vez lo vieron como una visión de profecía…
Y el Ramjal (rabi Moshe Jaim Luzzato ztz”l), en su libro Derej Hashem, escribió: lo que una persona consigue a través de la profecía o del Ruaj Hakodesh, lo convence más de lo que entiende con su mente… es decir, en el Monte Sinai todos se convencieron sobre la veracidad de la profecía de Moshe Rabenu, al escuchar, directamente, la Voz de Hashem. Koraj aparece con la intención de negar la profecía de Moshe Rabenu, y con el argumento de que Hashem no lo eligió, sino (Bamidvar 16,3): porque toda la congregación, todos son santos y Hashem está entre ellos, ¿por qué ustedes (Moshe y Aharon) quieren elevarse sobre la congregación de Israel?
Este reclamo – que todos son santos y Hashem está con ellos – es algo verificable en los hijos de Israel, algo que pueden palpar, y que también les fue revelado en la profecía. Y también cuando Koraj tiene un prejuicio muy grande, ya que esconde su interés o su finalidad, la voluntad de ser el conductor de Israel… la fuerza del prejuicio lo empuja a la queja, y hasta consigue arrastrar con él a toda la congregación, negando las palabras de Moshe…
Y esto resulta asombroso, y nos podemos preguntar: ¿cuál es el secreto de esta fuerza que le proporciona a Koraj un gran éxito – aunque no por mucho tiempo – pero éxito al fin, para arrancar de todo un pueblo algo que estaba tan claro para todos, algo que pudieron palpar – como la profecía de Moshe?
El Ramban escribió (Bamidvar 16,21): sepárense de esta congregación… y podemos preguntar: si el pueblo de Israel no pecó y tampoco traicionó a su conductor, ¿por qué la queja contra ellos, diciéndoles que serán exterminados al momento? Y también, si hubieran sido traidores, como Koraj y su congregación, ¿cómo es posible que Moshe y Aharon digan que si un hombre peca, toda la congregación será exterminada?
El motivo: al principio, el corazón del pueblo seguía a Moshe y Aharon, pero cuando Koraj toma a su congregación y lleva a cada hombre con su vara para colocar el incienso (Ketoret), todos se paran en la Tienda, junto a Moshe y Aharon…
Entonces, Koraj llama a toda la congregación y les dice que él está celando el honor de todo el pueblo (y con esto, los convence de que no se trata de una discusión particular, entre un señor llamado Koraj y otros dos llamados, Moshe y Aharon, sino que él – Koraj – está preocupado y lucha por el honor de todos los hijos de Israel). Esto cae bien a los ojos del pueblo, y todos se reúnen para ver… tal vez – así como para ellos parece bueno – también Hashem lo vea bien y correcto, y devuelva el servicio sagrado a los primogénitos (pensaron, tal vez, de todas formas, Koraj consiga, discutiendo con Moshe, que Hashem perdone a todo el pueblo y los primogénitos – que fueron reemplazados por los Leviim – retornen a sus labores sagradas).
Ya vimos, en las perashiot pasadas, que se describen todo tipo de funciones que se asignaron a los Leviim, cada función con cada uno de ellos, donde Hashem santifica e instruye a cada uno para su función. Entonces, ¿cómo es posible pensar, que, tal vez, la Palabra de Hashem se anule, y el servicio sagrado vuelva a los primogénitos? Por este motivo, Koraj reúne a toda la congregación (vers.19), y todos son condenados a la exterminación, por sus malos pensamientos hacia su maestro (Moshe Rabenu), porque pensar mal de Moshe es como pensar mal de la propia Divinidad – lo alenu – negando la profecía del padre de los profetas, y provocándose, a sí mismos, la muerte decretada desde el Cielo…
Con todo esto, Moshe y Aharon no los culpan, sino que buscan méritos y juzgan para bien, que ellos no pecaron, sino sólo Koraj, él provocó y él los empujó, y – según Moshe y Aharon – sólo Koraj debería morir, y que su castigo sea una enseñanza para todo el pueblo… y esta es la forma de pedir piedad, para que se aliviane el pecado que cae sobre el pueblo, aplicando toda la culpa sobre la única persona que provocó a todos, que igualmente es culpable…
Pero, todavía necesitamos entender, cómo es posible que Koraj, haya logrado torcer a la congregación de los hijos de Israel, arrastrándolos detrás de sus palabras… ya que – además de los milagros en la salida de Egipto, la partición del mar de Suf y la entrega de la Tora – también ellos vieron, con sus propios ojos, todos los días, como desciende el Man desde el Cielo, vieron como Moshe golpeó la piedra para que salga el agua… y de pronto, ¿ellos cambian toda la forma de ver las cosas, y vienen a negar a Moshe Rabenu?
Con seguridad, es necesario profundizar para entender esto, y obtener una determinación práctica, para nosotros…
La tremenda fuerza que tenía Koraj para arrastrar y convencer a las multitudes, se comprende con las palabras de nuestros sabios, en el Midrash (Ialkut Shemoni), sobre el primer capítulo del Tehilim: y en la mesa de los burladores no se sentarán – se refiere a Koraj, que se burla de Moshe y Aharon… Koraj no viene a convencer al pueblo con pruebas serias, sino con palabras de burla.
Tal vez cuando dice que todos, en la congregación son santos, es algo cierto, pero la fuerza enorme, para influenciar y convencer, viene de la burla… Como siguen diciendo nuestros sabios – a continuación del Midrash – que reunió a toda la congragación y comenzó con sus burlas, y dijo frente a todos:
En mi vecindad vivía una mujer viuda con sus dos hijas. Ella tenía un campo y comenzó con el arado, viene Moshe y le dice: no se realiza el arado con un toro y un burro, juntos… Ahora llega el tiempo de la siembra, viene Moshe y le dice: no plantarás injertos en tu campo… Cuando se dispone a cosechar su campo, le dice: debes dejar para los pobres Leket, Shijeja y Peah… Finalizada la cosecha, quiere llevar toda la producción del campo al granero, y Moshe le dice: tienes que darme la Teruma grande, el primer diezmo y el segundo diezmo… La pobre mujer, aceptó todos los pedidos (o exigencias) de la Ley, y se cansó… decidió vender el campo, y con el dinero comprar dos ovejas, para que, al menos, tenga para darles de beber de la leche, y abrigar a sus hijas en el invierno. Cuando las ovejas dieron su primera cría, llega Aharon y le pide el primogénito, porque así dijo Hakadosh Baruj Hu: todo el primogénito que naciera… La mujer – por supuesto – aceptó, y cuando llegó el tiempo para esquilar las ovejas, vuelve Aharon y reclama los primeros cortes, porque así dijo Hashem: Reshit Guez Tzoneja… (el principio de la esquila de tus ovejas) lo entregarás al Cohen… Dijo la mujer: ya no tengo fuerzas para seguir… decidió que llamaría a quien degolle las ovejas para comerlas y otra vez viene Aharon a pedir los cortes – regalos – para el Cohen… Todo siguió hasta que mi pobre vecina quedó sin nada, sin sustento para alimentar a sus hijas…
Desde luego, este relato es imaginario, en el desierto nadie tenía campos, no necesitaban ni comida ni abrigo, pero aquí vemos la fuerza de la burla, que puede convencer al más inteligente…
Sifte Jaim.
LEILUY NISHMAT
Israel Ben Shloime ztz”l
Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l
Shlomo Ben Simi ztz”l
Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom
Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Olga Bat Rosa Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom