

BS”D
MI ELECCION
pasen la noche aquí, y les daré una respuesta… (Bamidvar 22,8)
Está escrito en el tratado de Berajot (hoja 33b): todo viene del Cielo, menos el temor al Cielo, como está escrito (Devarim 10,12): y ahora Israel, ¿qué te pide Hashem, Tu D-s?, sino el temor…
En todas las acciones de la persona, Hashem genera todo, menos en las cosas que dependen de la elección personal, donde se puede comprobar el nivel de temor al Cielo que está ligado a la elección, con la voluntad libre para elegir el bien, o al revés…
Sin embargo – en verdad – también en las cosas que dependen de la elección de las personas y de su temor al Cielo, debemos saber que hay cierta parte, que también está en Manos del Cielo…
Rabi Jaim Voloshiner ztz”l escribió (en el mismo estilo que aparece escrito en la Guemara): las cualidades de las personas no son como las cualidades del Creador, cuando un hombre construye un edificio (o casa) – por ejemplo – de madera, el constructor no crea ni produce – con su fuerza – las maderas… solamente comprará las maderas que ya fueron creadas y las ordena para obtener – con ellas – su edificio.(tampoco el carpintero, crea sus materias primas, sino que compra los troncos del árbol y les da forma).
Pero, Hashem Itbaraj, así como en el tiempo de la Creación de todos los mundos, crea las cosas a partir de la nada (Iesh Meein-hay de donde no hay), con Su Fuerza ilimitada. Así, desde los días de la Creación, todos los días, a cada instante, toda la Fuerza de generación, ordenamiento y mantenimiento, dependen – solamente – de la Influencia de Hashem Itbaraj, que con Su Voluntad produce la fuerza, dando una nueva Luz, a cada instante…
Y si por alguna razón, Hashem haría una interrupción – muy, pero muy pequeña – de esa Influencia, aunque sea sólo una disminución en Su Fuerza, todo el mundo se anularía, volviendo al “Tohu” (el vacío y la confusión el primer día de la Creación)… Tal cual como en los días de la Creación del Mundo, cuando Hashem creó todo según Su Voluntad, de la nada, así en cada instante, Hashem renueva con Su Voluntad, toda la Creación, creando a partir de la nada…
Tal cual como los Anshe Hakneset Haguedola (la gente de la Gran Asamblea) confeccionaron el texto de nuestras oraciones y bendiciones, y para este caso: que renueva con Su Bondad, todos los días, siempre, los hechos de la Creación del Mundo (Maase Bereshit)… es decir, siempre, a cada instante…
Y tenemos la prueba explícita, como está escrito “para el que hace las grandes luces”, no está escrito que hizo, sino que hace… Hakadosh Baruj Hu continúa entregando influencia, sin pausa…
Encontramos – dice el rab hagaon Jaim Friedlander ztz”l – que cuando un hombre hace algo de acuerdo a su elección, tal vez su acción depende de lo que eligió, de acuerdo a su nivel de temor al Cielo, pero Hashem Itbaraj también pone Su Fuerza y Su Influencia, para que la elección de la persona se ponga de manifiesto, se haga realidad…
Y así está escrito en el Jovot Halevavot (Bitajon 4): porque los hechos, como el servicio al Creador o – lo alenu – los pecados, no son posibles en una persona, sino cuando se juntan tres condiciones: Una – la elección del corazón y la esperanza de alcanzar el objetivo. La segunda – la intención y la aceptación para realizar lo elegido. Y la tercera – intentar completar el hecho con sus miembros que se prestan para dicha acción.
Y hay ciertos factores que se nos esfuman, que no nos permiten elegir entre el servicio y el pecado (por ejemplo, en los asuntos de este mundo, que muchas veces no podemos distinguir entre lo bueno y lo no bueno, y pasa a depender de nuestra confianza en Hashem… en cambio, los asuntos que tienen que ver con el servicio al Creador, las opciones no desaparecen, en ellos sabemos bien qué es necesario hacer y qué está prohibido hacer).
En el segundo punto hablamos de intención y aceptación… decir que surge de la confianza en Hashem, sería un error, porque el Creador Itbaraj, deja en nuestro poder la elección para Su Servicio o para la traición (pone frente a cada uno elegir por lo bueno o por lo no tan bueno), como está escrito (Devarim 30,19): y elegirás la vida… y no estará en nuestro poder completar el hecho como un servicio o un pecado, sino que esto vendrá por factores externos (lo que nos concierne será tomar la decisión en la elección, pero la consecuencia – en la práctica – depende sólo de Hashem Itbaraj).
Pero, hay veces que no está en nuestras manos llevar nuestra decisión a los hechos.
Entonces, para los asuntos de este mundo – los asuntos materiales – necesitamos confiar en Hashem para que nos ayude a tomar la decisión correcta, porque no sabemos qué es lo bueno para nosotros, por ejemplo, cómo buscar el sustento para tener éxito en nuestros caminos… pero, en los asuntos del temor a Cielo, ellos no dependen de nuestra confianza en Hashem, sino sólo de nuestra elección personal…
Y de acuerdo a las palabras del Nefesh Hajaim – de rabi Jaim Mivoloshin, al comienzo – podemos explicar bien sus palabras, porque en cada instante, Hakadosh Baruj Hu renueva toda la Creación, creando a partir de la nada, con lo cual, la realización de cualquier hecho, va de acuerdo a la Voluntad de Hashem Itbaraj, cuando El – en ese momento – renueva la Creación…
Por ejemplo: una persona elige para bien, y quiere dar dinero de Tzedaka para un pobre. Tal vez, la elección y el cumplimiento del precepto de Tzedaka, depende de la elección personal del hombre, pero la realización del hecho, está en Manos de Hashem Itbaraj. El dinero está presente, porque Hashem ya hizo esa renovación en determinado momento para eso, para que el dinero esté allí, y también renueva – a cada instante – la vida de la mano, con la posibilidad y la voluntad de dar – con esa mano – el dinero de Tzedaka…
Tal vez, todo esto no sea necesario… si una persona toma la decisión, Hashem se encargará de que su decisión y elección se haga realidad. Pero, también es posible – en distintas situaciones – que Hashem no transforme en realidad, la elección de la persona. Y justamente, en esas situaciones en las que Hashem hace realidad su elección, la persona será responsable sobre su decisión.
Por esto, entendemos las palabras de nuestros sabios, en el tratado de Kidushin (hoja 40): pensó en cumplir un precepto y tuvo un percance imponderable, por lo cual, no lo cumplió… Hashem considera como si lo cumplió… Y debido a que la recompensa se recibe por la voluntad y la decisión de hacer, por eso también – cuando aparecen esos problemas que no le dan la posibilidad de llevar su elección a la realidad – recibe la recompensa, tal cual como si hubiera cumplido el precepto…
Frente a esto, si el hombre pensó – lo alenu – en cometer un pecado, y por algún motivo, no pecó… Hakadosh Baruj Hu no lo juzgará por el pensamiento como juzga por los hechos, porque es muy posible que el motivo que provocó que el pecado no se haga realidad, sea que la decisión no fue firme, o que no tiene la voluntad suficiente para pecar. En cambio, cuando peca una vez, y después vuelve a pecar, el pecado se transforma en algo permitido… entonces, será juzgado, también, por el pensamiento como por el hecho, porque ahora se le hizo permitido, y por consiguiente, la decisión de pecar fue su decisión final… pero, por otros motivos, Hashem no le permitió que el pecado se haga un hecho real, por eso será juzgado por el pensamiento, como por la misma acción…
Encontramos, de acuerdo a todo lo visto, un fundamento muy grande, y a la vez, terrible. Cuando una persona elige pecar, de acuerdo a su decisión, Hashem saca a la luz su decisión… porque así es el mecanismo de la elección, cuando la persona decide, podrá hacer en función de su decisión…
Entonces, podríamos decir, como si fuera que la misma persona provoca que Hashem “ayude” a realizar según su decisión, también cuando el hecho va contra la Voluntad de Hashem Itbaraj, porque Hashem, crea y da la fuerza, renovando, para que esta persona actúe contra Su Voluntad…
Y así está escrito en el Tomer Devora: este deseo de pecar, muestra que Hakadosh Baruj Hu es un Rey que recibe una ofensa y necesita soportarla, y aunque sea sólo un pensamiento – no hay nada oculto para Hashem.
Y no sólo que El supervisa todo, sino que además, no hay un instante en que el hombre no reciba su impulso de vida y Hashem le dé fuerza e influencia.
Entendemos, que a pesar de que el hombre peca, contra Su Voluntad Itbaraj, en ese momento y en todo momento, Hashem sigue dando, da su abundancia, y nunca lo deja… cuando el hombre peca, lo hace con la fuerza que Hashem le da… pero Hashem soporta la vergüenza, de estar dando influencia y fuerza a los movimientos de sus miembros, también en su contra – lo alenu.
¿Y qué vamos a decir?, ¿acaso Hashem no puede – al instante – secar las manos y las piernas de una persona para evitar el pecado?
Tal cual como hizo con Ierobaam… Y dijeron nuestros sabios que Hashem le permitió a Ierobaam pecar contra Su Honor, acercando una ofrenda a la idolatría – sin detenerlo, pero cuando el mismo Ierobaam quiso levantar sus manos contra los justos, Hashem secó sus manos y lo detuvo… Vemos que Hashem cuida el honor de los justos más que a su propio Honor.
Por esto, Hashem es un Rey que recibe la ofensa y la soporta, y no sólo la soporta, sino que le da la fuerza necesaria al que eligió y quiere pecar… entonces, más y más que nos dará toda la fuerza para hacer según Su Voluntad, cumpliendo los preceptos y realizando buenas acciones…
Sifte Jaim.
LEILUY NISHMAT
Israel Ben Shloime ztz”l
Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l
Shlomo Ben Simi ztz”l
Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom
Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Olga Bat Rosa Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom