

La humildad
Una de las virtudes mas loables en la humanidad es la humildad. Nos enseña el MAHARAL que Am Israel es como el polvo de la tierra. El polvo está siempre preparado para recibir el agua (la Tora), que baja desde arriba. Y por el pequeño tamaño y gran cantidad de las partículas de polvo, son menos materiales y más cercanos a la espiritualidad. El agua viene de arriba y baja mezclándose con el polvo, convirtiéndose en tierra fértil y propicia para hacer crecer una planta o un árbol. Así también Am Israel, recibe el agua que es la Tora que siempre baja hacia los humildes.
Veamos como encontramos esta virtud en nuestros patriarcas y líderes.
La humildad de nuestro patriarca Abraham la aprendemos de varios momentos claves de su vida. La expresión más famosa es su exclamación ANOJI AFAR VA EFER Yo soy polvo y ceniza (Bereshit -Génesis 18:27) así lo dijo en su oración por los habitantes de Sdom-Sodoma. También lo vemos en su negación a aceptar el botín de guerra para no enriquecerse, y en la hospitalidad con que recibía a cualquier forastero en su morada, mitzvá que practicaba con alegría y total devoción, a pesar de ser un hombre anciano, rico y muy respetado en aquel entonces.
La humildad de Moshe Rabeinu es evidente a lo largo de su vida, y la Torá da testimonio sobre él: “Y Moisés fue hombre muy humilde, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra” [Números 12:3].
Su grandeza se nota en varias áreas claves de su vida: Su respuesta a la disputa entre Koraj y su congregación: Cuando lo desafiaron, Moshe no usa su autoridad para castigarlos inmediatamente, sino que escucho el reclamo y cayó sobre su rostro [Números 16:4], por un sentimiento de dolor y sumisión, al ocultar su papel de quien entrego la Torá a Am Israel en el monte Sinaí,
También encontramos la humildad en el Rey David, y se puede ver a lo largo de toda su vida, desde su juventud como pastor hasta el período de su vasto reinado. Nuestros sabios del Talmud, en el tratado Julin mencionan al Rey David como uno de los más importantes de la nación que alcanzó su grandeza, pero cuanto más lo exaltaban, más se disminuía y humillaba. Su extraordinaria humildad se puede ver en los siguientes puntos: En el Libro de Tehilim, los Salmos (Capítulo 22, versículo 7), David se describe a sí mismo con palabras que expresan la más profunda humildad: ANOJI TOLAAT VE LO ISH "Y yo soy un gusano y no un hombre", una humildad que indica una completa anulación incluso cuando es un gran rey y poeta.
El tema de la humildad es muy profundo, en el Tratado de Sota pagina 40-a, nos deja una enseñanza inmensa en el ejemplo de estos jajamim.
A raíz de la humildad de un Jajam .
Dijo Rav Abahu, en primera instancia diría yo que soy una persona humilde. Sin embargo, por cuanto que vi a Rabi Aba de Aco, que pronunciaba un discurso a una congregación, dijo una explicación sobre un tema determinado, y esto lo hizo en voz baja para que lo escuchara su traductor quien debería transmitirlo a la audiencia en voz alta. Pero que paso, este lo dijo de otra forma, no como el Rav lo había dicho. Sin embargo el Rav Aba no se molesto, por cuanto el era muy humilde. Al darme cuenta de esto, dijo Rav Abahu la verdad es que ¡yo no soy humilde!, por cuanto no llegue al nivel de Rav Aba cuando se trata de asuntos así.
Y de donde –mas- vemos la humildad de Rav Abahu, una vez le dijo la esposa del traductor a la señora del Rav: “realmente mi marido no necesita escuchar del tuyo la enseñanza en cuestión para dar sobre eso una clase, y esto es porque el es un sabio grande como él. Y esto que él se reclina y está parado al lado de Rav, es para escucharlo y poder repetir en voz alta lo que Rav le dijo. Y continuo la señora, ¡Pero eso lo hace… solo para darle respeto a Rav Abahu!
Entonces fue la señora de Rav Abahu donde su marido y le conto lo sucedido con la esposa del “meturgueman”.** Después de haberla escuchado le contesto el Rav a su señora, “…que te importa tanto este asunto de lo que yo le digo, y lo que el dice”, lo único que es importante acá es que se santifica el nombre de HaShem con el estudio de la Tora que nosotros le enseñamos al público.
Y cuando le quisieron nombrar Rosh Yeshiva a Rav Abahu, un puesto que conlleva mucha honra y un “gran pago”, sin embargo, cuando vio a Rabi Aba de Aco un jajam que tenía muchas deudas, le dijo Rav Abahu a los jajamim, hay acá alguien muy grande, mas grande que yo, que se merece más el cargo y la dirección de la comunidad, nombren a Rabi Aba y no a mi.
Cuenta el Talmud que en una ocasión Rabi Abahu y Rabi Jiya bar Aba llegaron a un lugar. Rabi Abau dio su discurso sobre Hagadot—recito algunos cuentos, sin embargo Rabi Jiya bar Aba hablo sobre temas de la Halaja, la ley judía. Dejaron todos a Rabi Jiya y se fueron a escuchar la clase de Rav Abahu. Se decepciono Rabi Jiya, (como diciendo, por la Halaja no tienen interés y la dejan por los cuentitos). Le dijo Rav Abau para consolarlo. Te voy a dar un ejemplo a que se parece esto. A dos personas que vinieron a vender su mercadería. Uno vende Joyas y piedras preciosas y otra que vende utensilios pequeños que usan las mujeres y la gente pobre, agujas, telas, botones… ¿sobre quien “saltan” y mas compran, acaso no sobre el vendedor de “chucherías” por cuanto que son más “baratas”?
Vivimos en un mundo que necesitamos aprender a “nadar” en él sin perjudicarnos, al ser humildes podemos aceptar que a veces nos equivocamos. Esto también puede ser algo muy positivo, también nos puede enseñar a reconocer nuestras limitaciones sin sentirnos inferiores, al contrario, nos permite aceptar que la equivocación si es que así sucede, es parte de un aprendizaje.
Aprendamos de nuestros patriarcas, que a pesar de ser los líderes de las generaciones no perdieron esa virtud, al contrario, sabían muy bien “donde estaban parados”.
Rav Abahu (279-320) fue un destacado Amora --sabio talmúdico de la tercera generación. Residía en Keisaria-Cesarea, entonces la capital provincial romana en la Tierra de Israel. Fue célebre por su excepcional belleza, riqueza y profunda humildad, y se desempeñó como un acaudalado líder comunitario e intercesor ante las autoridades romanas.
**En hebreo, "meturgueman" significa "intérprete" o traductor, refiriéndose específicamente a alguien que traduce el lenguaje hablado en tiempo real. En la epoca del Talmud, el idioma hablado era el arameo y otra de sus funciones era traducir la clase dictada por el Rav. La Clase del Jajam es traducida o transmitida simultáneamente o consecutivamente, deteniéndose para traducir después de que se pronuncia la frase.