Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

La Hoja Parashat Pinjas 1

First slide

BS”D

¿QUIEN COME LOS HIGOS?

…designe Hashem… un hombre sobre la congregación… saldrá delante de ellos y entrará delante de ellos, será quién los sacará y quién los entrará… la congregación de Hashem no será como una oveja sin pastor… (Bamidvar 27,16-17)  

Y escribió Rashi: cuando Moshe escuchó que Hashem le dijo sobre las hijas de Tzlofjad para recibir la herencia de su padre… pensó que llegó el momento de reclamar por sus necesidades, y por sus propios hijos, para que hereden su grandeza… Y Hakadosh Baruj Hu le dijo: no así fue Mi Pensamiento, lo mejor será que Iehoshua tome su recompensa por servirte, porque nunca se apartó de dentro de la tienda… y esto fue lo que escribió Shlomo Hamelej (Mishle 27,18): el que plantó la higuera, comerá de sus frutos…

Las hijas de Tzlofjad pidieron la herencia de las tierras que correspondían a la familia, y que su padre – fallecido – no podría recibir, ni tampoco había hijos varones que pudieran heredarla por la ley natural de herencia… Pero este pedido, no era – simplemente – un pedido de dinero, sino la forma de continuar con el servicio a Hashem del padre…

De acuerdo a esto – dice el rab hagaon Jaim Friedlander ztz”l – vemos que la herencia del patrimonio del fallecido, permite a los herederos, que utilicen los mismos elementos para servir a Hashem, cumplir con su finalidad y continuar con el servicio del padre…

Entonces, las hijas de Tzlofjad, están pidiendo espiritualidad, para continuar con la función de la familia.

También, Moshe Rabenu, quería que sus hijos hereden su grandeza, tal vez no era su intención que sus hijos ocupen su lugar en la conducción de los hijos de Israel, sólo diremos que Moshe pensaba: sería apropiado que ellos continuaran con su función en el servicio al Creador, y esto implicaría – además – la conducción de la congregación de Israel. Sin embargo, Hashem le dice: es preferible que Iehoshua tome su recompensa, por haberte servido sin moverse de dentro de la tienda…

Iehoshua sirvió a Moshe Rabenu con una entrega total, y la recompensa le da una función espiritual para continuar – de su mano – con la conducción de la congregación de Israel.

La recompensa es – justamente – ese nivel espiritual, que mereció con su entrega para asistir a Moshe, algo que lo hace digno para transmitir la Tora a Israel…

¿Qué tiene de particular en Iehoshua, que por haber servido a Moshe durante tanto tiempo, obtenga una recompensa con la fuerza de desplazar la herencia, de los hijos de Moshe, hacia él?

Dijeron nuestros sabios – en el Ialkut Shemoni – Hakadosh Baruj Hu le dijo a Moshe: no es como tú piensas, tus hijos no heredarán tu lugar… tú sabes lo mucho que te asistió Iehoshua, y todo el honor que te brindó… él fue siempre el primero en llegar y el último en irse de tu casa de estudio, para ordenar los asientos y extender las mesas… él tomará la conducción para que se cumpla lo que está escrito: el que plantó la higuera, comerá de sus frutos…

Iehoshua recibe su recompensa, para ser el conductor de Israel, por ordenar los asientos y extender las mesas, para que todos puedan estudiar Tora sin que nada ni nadie los moleste…

Aparentemente, cuando buscamos un hombre digno, como para darle la función de conducir a Israel, es necesario buscar un hombre, que tenga fuerza de gobierno y de conducción… y vemos, que Hashem elige – exclusivamente – a Iehoshua, un hombre que no tiene – precisamente – la imagen de un conductor, sino que su gran cualidad, fue ser el servidor de Moshe Rabenu, como así también ocuparse de que todo el pueblo pueda sentarse, cómodamente, a estudiar junto a Moshe, y no dejó pasar ningún trabajo, por más simple que fuera, como ordenar los asientos y extender las mesas, ¿acaso por este motivo Iehoshua era más digno que los hijos de Moshe, para ser el conductor de Israel? Acabamos de estudiar un gran fundamento…

¿Qué es lo que conduce a Iehoshua a convertirse en el conductor de Israel? Su entrega hacia Moshe Rabenu y hacia el lugar donde se estudia la Tora.

El hecho de asistir a un Gadol Hador como Moshe, todavía no refleja su propia anulación, ya que es posible que lo haga por una cuestión de honrar a Moshe, pero cuando vemos, que aparte de servir a Moshe Rabenu, también se ocupa de ordenar la casa de estudio, esto hace ver cuán grande es su propia anulación y el amor a la Tora…

Ahora sí, el conjunto lo hace digno de tomar la conducción sobre Israel, porque para él, ese poder – como lo es la conducción – no lo lleva a destacarse sino que lo mantiene en su anulación…

Para Iehoshua, convertirse en conductor, significa, ser ahora el servidor de la congregación, es un gobierno que lo hace servidor… para entregarse a la Tora que recibió de Moshe, y transmitirla a la congregación de Israel… ese poder no se le sube a la cabeza, no ensancha su corazón, sino todo lo contrario, se siente subyugado a su noble función…

Dijeron nuestros sabios, en el tratado de Sota (hoja 47b): cuando aumentó la altanería, aumentaron las discusiones en Israel.

Y explica Rashi: ellos no inclinan – lo suficiente – sus oídos para escuchar mejor, las palabras de la boca de sus maestros, y se apoyan en ellos mismos, sin entrar en detalles sobre lo que escuchan…

Tal vez, nuestros sabios están hablando sobre los tiempos de los “Tanaim” (los sabios de la Mishna), que eran considerados santos del Cielo, pero cuando aparece la altanería – hasta en una proporción mínima – este aumento tan pequeño, es para ellos un defecto enorme, algo malo en sus cualidades, en su propio ser… ya que no permite que la humildad alcance su máxima expresión, por el camino de la anulación completa para la Tora…

Cuando no se preocupan por escuchar bien, lo que escuchan no pueden interpretarlo correctamente, con lo cual, cada uno escucha de manera diferente, trayendo discusiones en Israel, porque entre las palabras de cada uno, se mezcla el “yo” de cada uno, aunque sea en una proporción muy pequeña…

Cuenta la Guemara, en el tratado de Horaiot (hoja 10a): rabi Iehoshua le dijo a raban Gamliel: me pregunto sobre los dos alumnos que tienes en tierra firme (ellos estaban viajando en un barco, sobre el mar), rabi Elazar Jasma y rabi Iojanan Ben Gudgueda, que saben calcular cuántas gotas hay en el mar (metafóricamente, son muy sabios en Tora) y no tienen pan para comer ni ropas para vestir…

Pensó en volverlos a la cima (darles una buena posición entre los estudiosos para que tengan un sustento digno).

Cuando llegó a tierra firme los mandó a llamar y no vinieron… nuevamente los mandó a llamar y vinieron. El rabino les dijo: me parece que ustedes se sienten gobernantes… yo los haré esclavos, eso les daré, porque para que se sientan como esclavizados, es necesaria una anulación completa…

Dijeron nuestros sabios – en el Midrash (Ialkut Shemoni) – un tesoro grande e importante construyó el sabio – se refiere a Moshe, y un hombre tonto se lo tragó – es Iehoshua – que no es un Ben Tora, y la congregación de Israel lo llamaba tonto… Pero por haber sido el servidor de Moshe, se hizo merecedor de heredarlo, y brindaba honores (a Moshe) y extendía sábanas sobre los asientos y se sentaba bajo sus piernas… por eso, dijo Hakadosh Baruj Hu: Yo no negaré su recompensa, y sobre él (Iehoshua) está escrito: el que plantó la higuera, comerá de sus frutos…

Iehoshua no se destacó por su capacidad, a tal punto que ¡lo llamaban tonto! Tampoco era considerado un Ben Tora, pero tuvo el mérito de elevarse en su nivel gracias a su amor por la Tora, y a su pasión por el estudio de la Tora… esto lo llevó a anularse frente a su maestro y frente al lugar donde se estudiaba la Tora – ordenando los asientos y extendiendo las mesas.

La recompensa para una persona es la categoría que alcanza en su elevación, cuánto consigue engrandecerse, no por la fuerza de su capacidad sino con la fuerza de su dedicación, de su entrega por la Tora, y esto lo hizo más grande, por encima de todos…

Rabi Jaim Mivoloshin ztz”l – en su libro Ruaj Jaim – explica las palabras de nuestros sabios, en el tratado de Baba Batra (hoja 74b): los ancianos de esa generación, decían: el rostro de Moshe es como el sol, el rostro de Iehoshua es como la luna, pobres de esa vergüenza…

El rostro de Moshe es como el sol, la luz del sol es su propia luz – la Divinidad hablaba desde dentro de la garganta de Moshe…

Frente a esto, la luna no tiene luz propia, la luz que vemos es la luz que recibe del sol – un reflejo…

Entonces, entendemos sobre Moshe Rabenu, al compararlo con el sol, que no podemos objetar su categoría, ni podemos – siquiera – pararnos frente a ella. Pero con Iehoshua – justamente – porque no tiene luz propia, sino que toda su luz es la que recibió de Moshe, porque supo como llegar a ser un recipiente que recibió la luz en forma directa, sin ningún obstáculo, sin ninguna mezcla de su propio “yo”, gracias a que logró – y es su gran mérito – anularse frente a la luz de Moshe… esto puede llevarlo – por otra parte – a una queja sobre su persona: pobre de esa vergüenza…

Por un lado, la anulación de Iehoshua frente a Moshe y frente a la Tora, lo eleva y lo convierte en el más digno para continuar en la conducción de Israel, pero la queja, ¿por qué no utilizó sus propias condiciones?

Y también para nosotros la queja, que tenemos la fuerza – si nos anulamos frente a la Tora – para ponernos a la par con una categoría muy alta – tal cual como Iehoshua – en su anulación frente a Moshe…  

Sifte Jaim.

LEILUY NISHMAT

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l

Shlomo Ben Simi ztz”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom

Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu  Aleha Hashalom

Olga Bat Rosa Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom