Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

La Hoja Parashat Ki Tetze 2

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                                                                              BS”D

¿LE TENGO MIEDO AL LEON? 

El Shlah Hakadosh escribió sobre el versículo del profeta (Amos 3,8): cuando el león ruge, ¿quién no va a temer?…

La palabra ARIE (león) forma la siguiente frase (Rashei Tevot): Elul, Rosh Hashana, Iom Kipur, Hoshana Raba. En esos días, el león ruge, y entonces, ¿quién no va a temer? – ¿quién no va a tener miedo cuando se acerca el Día del Juicio?

Rosh Hashana – sin dudar – es un día de miedo, porque es el Día del Juicio. Iom Hakipurim – con seguridad – es otro día de temor, porque es el día en que se firma y sella la decisión del Tribunal. Hoshana Raba, es el día en que se distribuyen los “papelitos” – salen los enviados a anunciar las distintas resoluciones para que se lleven a la práctica, como se acostumbra decir, la ejecución del veredicto… porque lo que decide el Juez, se debe cumplir, tanto sea para bien, o – Jas Veshalom – no tanto para bien.

Y el temor surge porque nadie sabe cuál va a ser el Decreto del Cielo sobre cada uno de nosotros – dice el rab hagaon Baruj Rozenblum Shlita – pero aquí está escrito que también – Elul – es un mes que da miedo… No solamente el Shlah Hakadosh trae esta idea, sino que también, se le adelantaron nuestros rabinos Harishonim:

Rabenu Iona, en el libro Hairah, escribe sobre el pasuk (Kohelet 3,1): para todo tiempo y tiempo, para cada cosa que está bajo el Cielo… En el tiempo de alegrías, alegrías. En Purim, aumentamos en alegrías y en comidas. El tiempo de tristeza, traerá tristezas. Cuando comienza el mes de Av, disminuimos en alegrías, y cuando comienza Elul, hasta después de Iom Hakipurim, sentimos temor frente al Juicio. Se entiende, que durante todo el mes de Elul, es necesario sentir temor frente al Juicio. Y sobre esto, el Shlah Hakadosh trae el pasuk, cuando ruge el león, ¿quién no va a temer?

Es necesario entender, ¿sobre qué león estamos hablando? La Guemara, en el tratado de Julin (hoja 59b), nos cuenta que el emperador de Roma le preguntó a rabi Iehoshua Ben Janania: el D-s de ustedes se comparó con el león, como está escrito (Amos 3,8): cuando el león ruge, ¿quién no va a temer? Y no se entiende, ¿cuál es su grandeza? Un fuerte soldado (de mi ejército) puede matar a un león, y no teme ante sus rugidos…

Dijo rabi Iehoshua Ben Janania: nuestro D-s no se compara a este león, sino al león “Debei Ilae”, y no hay ningún fuerte que no tema a sus rugidos. (Se podría traducir como el león del bosque alto – del Trono Celestial). Ninguno de los comentaristas de la Guemara nos revela donde podemos encontrar a este león, pero – Baruj Hashem – encontré, dice rabi Baruj, algo maravilloso…

En las Selijot, nosotros pedimos: Quien le respondió a Daniel, con la manada de leones, El, que nos responda…

Como es sabido, Daniel era uno de los ministros más queridos y con más poder, entre los ministros del reino de Dariavesh. Desde luego, Dariavesh confiaba en él y lo valoraba por sus buenas acciones, y, como siempre sucede entre los ministros, todos envidiaban a Daniel y decidieron “cerrar su expediente”.

Se presentaron ante Dariavesh y le dijeron: escucha, no es posible que cada uno – aquí – eleve sus oraciones a un dios diferente. Uno le reza al sol, el otro a la luna, el tercero al fuego, etc. Cada uno hace lo que quiere… es necesario que todos tengamos el mismo texto y el mismo dios para las oraciones, y todos rezaremos a ese dios… La idea cayó en gracia a los ojos de Dariavesh, y creó una nueva ley en su reino: desde ese día, en adelante, todos rezarán al dios Dariavesh. Y el que fuera descubierto rezando a otro dios, será arrojado a la manada de leones… ¿Cuántos leones conformaban esa manada de Dariavesh? Nuestros sabios, en el Midrash, dicen que eran mil cuatrocientos sesenta y cuatro leones… Después de la entrada en vigencia de la ley, los ministros esperaban ver qué hacía Daniel. Daniel – por su parte – rezó como de costumbre, sus tres Tefilot cada día, y en voz alta…

Los ministros – de inmediato – lo acusaron frente a Dariavesh: ¡mira, como “tu” querido ministro, te desprecia! Dariavesh, intentó ignorar la acusación, y justificar a Daniel, pero no lo consiguió. Los ministros organizaron una manifestación frente a la casa del consejero legal del reino, y entonces, Dariavesh no tuvo alternativa, abrió una investigación, citando a Daniel para ser interrogado…

En su declaración, Daniel reconoció que – a pesar de la ley – él no cambió su forma de rezar. Los ministros fueron a ver a Dariavesh, y le hicieron escuchar la grabación de la declaración de Daniel: ahora, no hay dudas, le dijeron. Dijo Dariavesh: esto no es suficiente. Yo quiero verlo con mis propios ojos. Se fijó en su agenda, y encontró un tiempo libre sólo dentro de seis meses. Tal vez, hasta entonces – pensó – los revolucionarios se calmarán… Pasaron seis meses, y Dariavesh salió – en visita oficial – hacia la casa de Daniel. Dariavesh debía llegar a las cinco y media de la tarde – exactamente en el momento en que Daniel rezaba la oración de Minja. Los familiares de Daniel, vinieron y le pidieron que ese día, rezara “Minja Guedola” (que se reza más temprano), pero Daniel no escuchó sus voces y rezó según su orden del día. Dariavesh llegó con su corte, justo cuando Daniel estaba en el medio de la Shemona Esre (Amida) – lo que se llama, lo agarró con las manos en la masa (o, en Hebreo, la expresión dice que lo atrapó en caliente).

Cuando Daniel terminó de recitar su oración, Dariavesh se le acercó y le dijo: ¿qué pasará ahora?, tú sabes que se decretó una ley… no tengo alternativa… las leyes son para cumplirlas, y tendremos que arrojarte a la manada de leones… – pero, antes de arrojarlo, Dariavesh le dio su bendición: que el D-s al que tú elevas tus oraciones, te salve de la manada de leones…

Tomaron a Daniel y lo arrojaron a la manada – casi mil quinientos leones hambrientos. De acuerdo a la lógica, en unos minutos, no quedaría – ni siquiera – el recuerdo de Daniel. Dariavesh se fue a dormir, con su corazón quebrantado, su gran amigo, el más fiel, fue devorado por todos esos leones…

Se levantó en la mañana, llamó a todos los ministros del reino, y fueron a ver qué fue de la suerte de Daniel. Cuando llegaron al lugar donde estaba la manada de leones, se asombraron al ver a Daniel, caminando entre los leones, mientras ellos meneaban alegremente sus colas. Dariavesh le preguntó a Daniel: ¿cómo te has salvado? Le dijo Daniel: Hakadosh Baruj Hu envió un Angel que selló las bocas de los leones, de forma que no pudieran dañarme. Cuenta el Midrash: los ministros que habían acusado a Daniel, le dijeron al rey: ¡¿dónde está la gracia?!, ¿y por qué?, tal vez, los leones estaban satisfechos, es necesario hacer que pasen hambre y ahí veremos si no se lo comen…

Dijo el rey: no es necesario hacer que los leones tengan hambre. Ustedes pueden entrar, uno por uno, donde está la manada, y veremos qué hacen los leones… Dice el Midrash, apenas Dariavesh los arrojó a la manada de los leones, fueron devorados de inmediato… Y surge la pregunta: ¿cuál fue el Angel que Hashem envió para salvar a Daniel de la manada de leones? Escribió el rab Saadia Gaon ztz”l: fue el león “Debei Ilae”, el león que está sentado junto al Trono Celestial, que rugía, diciendo: ¡leones!, tengan mucho cuidado de no dañar al león, hijo del cachorro de león. Es decir, a Daniel, que pertenecía a la tribu de Iehuda, que fue comparado con el león…

Con esto, podemos regresar a la Guemara, en el tratado de Julin, que continua y dice que el emperador le pidió a rabi Iehoshua Ben Janania, que le muestre a este león. Rabi Iehoshua le contestó que el emperador no podrá verlo, pero, el emperador lo convenció por la fuerza…

Rabi Iehoshua Ben Janania elevó sus oraciones, y este león fue arrancado de su lugar para venir junto al emperador. Cuando estaba a una distancia de cuatrocientas parsaot (más de mil quinientos kilómetros, según la opinión de rabi Jaim Naeh, más de mil ochocientos, según el Jazon Ish), el león emitió un rugido, todas las mujeres embarazadas abortaron, debido al miedo, y se desplomaron las murallas de Roma. Cuando el león se acercó más, estando a trescientas parsaot, volvió a rugir, cayeron los dientes de todas las personas, y el emperador, cayó de su trono. El emperador le dijo a rabi Iehoshua: ¡por favor, pide piedad para que este león vuelva a su lugar!

De acuerdo a esto, así está escrito en el Sefer Hajaim, del hermano del Maharal – hay un tiempo especial en el año, cuando el león “Debei Ilae” ruge, ¿y quién no va a temer?, entonces, cuando escuchamos el sonido del Shofar, ¿quién no va a temer?

Y el Rey (Rey de Reyes) está sentado sobre su Trono Celestial, y envía a la tierra todos estos sentimientos, entonces, el emperador cae de su trono, y ahora puede saber, que hay un D-s, nuestro Creador, que juzga sobre la tierra…

De aquí entendemos, que cuando el león ruge, todos sienten temor, cuando se trata del león “Debei Ilae”. Y diremos: el temor que debería sentir el pueblo de Israel, como consecuencia del rugido del león, tendría que ser el mismo temor, que sintió la gente de Roma…

Y nos agrega Rabenu Iona: Elul es el tiempo del temor – ¿y por qué?, porque es el tiempo en que ruge el león “Debei Ilae”… Neimot Iomeru – Iamim Noraim.

LEILUY NISHMAT

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l

Shlomo Ben Simi ztz”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom

Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu  Aleha Hashalom

Olga Bat Rosa Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom