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HASHEM DECRETA Y…
Y murió Sarah en Kiryat Arva, que es Jevron, y vino Abraham… (Bereshit 23,2)
Escribió Rashi: y vino Abraham, de Beer Sheva, porque después de la prueba del sacrificio de Itzjak, volvió a Beer Sheva y se estableció allí…
Entonces – pregunta el rab hagaon Baruj Rozenblum Shlita – hay que entender qué hacía Sarah en Jevron. Hay muchas respuestas a esta pregunta, la primera, está señalada en el versículo, donde dice que Sarah murió en Kiryat Arva, y explica Rashi sobre los nombres de los cuatro (Arvaah) gigantes que estaban allí, Ajiman, Sheshai, Talmai, y el padre de ellos.
Y ya preguntó rabi Ovadia Mibartenura en su explicación, que no hay motivo para recordarlos aquí, que no es relevante en la perasha que allí estaban estos cuatro gigantes. Pero, escribió el Sifte Cohen: escuché, cuando vino el Satan y le preguntó a Sarah: ¿dónde está Itzjak?, ella le respondió: fue con su padre, para que le enseñe cómo se hacen los sacrificios. El le dijo: ¡Itzjak es el sacrificio! Sarah no le creyó. Fue con Ajiman, Sheshai y Talmai, y les dijo: ustedes son muy altos y ven a lo lejos, fíjense si ven un anciano que va con tres jóvenes…
Ellos respondieron: nosotros vemos un anciano que está a punto de degollar a un joven con su cuchillo… Sarah escuchó y murió al instante…
Si es así, entendemos qué hacía Sarah en Jevron, y el motivo por el cual recordamos a los gigantes…
¿Y por qué – su muerte – viene de esta forma?, tal vez, una muerte repentina, no es un recuerdo para la alabanza…
En el libro Oznaim Latora, está escrito, en nombre de rabi Liber Hirshovich, Sarah estaba tan apegada a Hakadosh Baruj Hu – que es Fuente de Vida – y era imposible quitarle la Neshama (alma), por lo cual, era necesario interrumpir ese apegamiento por un instante, con algo súbito…
Al respecto, veamos las palabras conocidas, de la Guemara, en el tratado de Shabat (hoja 30a)…
El rey David le pide al Creador (Tehilim 39,5): infórmame Hashem, sobre mi final (Rashi dice que le pide sobre su futuro) y sobre la longitud de mis días (Rashi explica, pregunta cuántos serán los días de su vida). Hashem le responde: hay un Decreto que puse frente a Mí, que no se informa sobre los días de la vida, a las personas… -Al menos, saber, qué día yo voy a dejar este mundo… – sigue preguntando David. -En Shabat morirás… David pide: sería mejor que muera el domingo (Rashi explica: así se podrán ocupar de los homenajes). Dijo Hashem: ya habrá llegado (el domingo) el reino de Shlomo, tu hijo, y un reino no toca su compañero (o sucesor), ni siquiera como el espesor de un cabello. Pidió: ¿y podría morir en la víspera del Shabat? Respondió Hashem (Tehilim 84,11): porque es bueno un día en tus patios, que mil… Es decir: es bueno para Mí, un día, en el que tú te sientas y te ocupas de la Tora, más que mil ofrendas que – en el futuro – Shlomo, tu hijo, acercará frente a Mí en el Altar (del Beit Hamikdash).
En cada Shabat, David Hamelej se sentaba y estudiaba todo el día – para que el Angel de la muerte no se le acerque. Porque la Tora protege contra la muerte, como dijeron en el tratado de Sota (hoja 21a, Rashi), que la Tora, en el momento en que nos ocupamos de ella, protege y salva. En el día en que David debía morir, el Angel se paró frente a él, y no podía hacer nada, porque la boca de David no dejaba de estudiar… Dijo el Angel: ¿qué puedo hacer con él? Había un jardín detrás de la casa. El Angel fue y comenzó a sacudir los árboles para hacer ruido. David salió a ver qué pasaba. Bajó por unas escaleras, se rompió un escalón bajo sus pies – su boca hizo silencio por un instante – y salió su alma…
Al parecer, y así se entiende de las palabras de Rashi, la Tora tiene un poder especial, como está escrito (Devarim 30,20): porque es tu vida… y en muchos otros lugares, como por ejemplo: (Mishle 8,35): el que encuentra Tora encuentra la vida, (Mishle 13,14): la Tora del sabio es la fuente de la vida…
Entonces, surge la pregunta, que hizo despertar el Jafetz Jaim ztz”l. Cuenta la Guemara, en el tratado de Moed Katan (hoja 28a), que el Angel de la muerte no podía llevarse el alma de rab Jisda, porque su boca no interrumpía el estudio de la Tora. ¿Qué hizo? Rompió un cedro, rab Jisda calló por un instante, y el Angel pudo con él.
También, rabi Jia, estudiaba todo el tiempo, lo que impedía que el Angel se le acerque… Este se le presentó, disfrazado de pobre, y rabi Jia extendió su mano para darle pan. El Angel le informó que no estaba pidiendo pan, sino su alma, y se la quitó…
Y necesitamos entender, ¿cómo es posible que el Angel no pueda con ellos?, ¿acaso, los sabios, no tienen que comer y dormir, bañarse o ir al baño? De aquí, tenemos una prueba sobre el fundamento (en el libro Shem Olam): todo lo que una persona hace, para poder estudiar, se considera como el mismo estudio. Pero esto nos obliga a explicar más…
Es posible que en ese tiempo, en que la persona hace algo para poder estudiar, reciba una recompensa por la preparación… pero decir que, así como el estudio de la Tora protege y salva, también la preparación protege y salva, ¿quién nos dice que esta supuesta ley se cumple?
Al parecer, la respuesta la encontramos en las palabras del Jafetz Jaim (en el libro Sfat Tamim), que explican un relato de la Guemara sobre una ciudad llamada Kushta (que se traduce como Emet, verdad). En esa ciudad, nadie cambiaba sus palabras (no mentían), y nadie moría. Llegó a la ciudad un hombre sabio, que era muy cuidadoso en la limpieza de sus palabras, se casó con una mujer, de entre las hijas del lugar, y tuvieron dos hijos. Un día, golpeó a la puerta de la casa una vecina, y el hombre pensó que no era correcto decir que la esposa estaba peinando sus cabellos, por eso, le dijo que no estaba en la casa… ¡y murieron los dos hijos! La gobernación llamó a una reunión de emergencia, y pidieron al hombre que abandone la ciudad, para no provocar más muertes…
Explicaron nuestros sabios, que quien se cuida en la cualidad de la verdad, se apega al D-s de la Verdad, y la muerte no gobierna sobre él… [como está escrito (Devarim 4,4): y ustedes se apegarán a Hashem, y la vida está con todos ustedes, hoy… (todos están vivos)].
Y en el Oznaim Latora, se destacan las palabras del Seforno (Bereshit 32,26): el ministro de Esav no podía dañar a Iaacov Avinu…¿Por qué?, porque Iaacov Avinu estaba junto a Hashem Itbaraj todo el tiempo, tanto en el pensamiento como en la palabra… hasta que supo de los pecados de su descendencia, y por la preocupación, se interrumpió su apegamiento y el ministro de Esav pudo causarle una herida…
Y podemos afirmar, éste es el gran poder de la Tora, porque quien se apega a la Tora, se apega a su Creador, porque – como recita el Zohar Hakadosh – Hashem y la Tora son una sola unidad…
Entonces, también cuando comemos, también cuando bebemos, y hasta al bañarnos o mientras dormimos, podemos estar junto al Bore Olam…
Como lo demuestra rabi Shlomo Kluguer ztz”l, en el Sefer Hajaim, que también – en los lugares en que está prohibido pensar en palabras de Tora – está permitido sentirse junto a Hakadosh Baruj Hu, como está escrito (Tehilim 16,8): siempre puse a Hashem frente a mí…
Y ya lo afirmó el Rambam – preocupándose para que quede grabado en nuestros corazones – que nuestros Avot Hakedoshim – Abraham, Itzjak y Iaacov – y sumando a Moshe Rabenu, sólo ellos cumplieron este versículo de los Tehilim con integridad, y no sólo ellos, nombramos a Sarah Imenu, que fue más grande que Abraham Avinu en profecía (Rashi, Bereshit 21,12). Y para poder llevarse el alma de Sarah Imenu, fue necesario un susto repentino, que interrumpa por un momento su apegamiento al Creador…
Una respuesta adicional, a la estancia de Sarah en Jevron, mientras Abraham Avinu vivía en Beer Sheva, la hizo escuchar el Abarbanel. Escribió que Abraham Avinu envió a Sarah Imenu para que compre la cueva de Majpela, porque era sabido por él que Adam y Java estaban enterrados allí. Y no quiso hacerlo él mismo, para que Efron no sea – todavía – más altanero, al ver que una persona tan importante – un gigante entre los gigantes – como Abraham Avinu, se acerca a él para pedirle que le venda la cueva… Y cuando Sarah llega, muere… entonces Abraham tiene que viajar hasta Beer Sheva para homenajearla y llorarla…
Todo esto aparece señalado en el Midrash (Tanjuma, Jaie Sarah 4), explicando que el Canto Eshet Jail, habla sobre Sarah Imenu (Mishle 31,16): ve un campo y lo adquiere… llegó y estaba dispuesta a comprar la cueva de Majpela… allí murió y allí fue enterrada…
Aquí tenemos una revelación de: nuestras piernas nos llevan al lugar en el que debemos estar…
Desde luego, esta frase popular, tiene su origen en la Guemara: Shlomo Hamelej vio que el Angel de la muerte estaba triste, cuando le preguntó el motivo, el Angel le dijo que Hashem le encomendó llevarse dos almas. Shlomo sintió piedad por ellos y los envió a Luz, la ciudad donde el Angel no gobierna, pero cuando llegó el momento decretado para sus muertes, el Angel los encontró justo antes de entrar a la ciudad, y murieron…
Baruj Iomeru.
LEILUY NISHMAT
Israel Ben Shloime ztz”l
Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l
Shlomo Ben Simi ztz”l
Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom
Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Olga Bat Rosa Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom