APRENDIENDO DEL TAJASH
“y la cubrirás con los cueros de los tajashim, por encima”
(Shemot 26,14)
Y es necesario entender, dice el rab hagaon Iaacov Galinsky ztz”l.
Todos los milagros que le fueron hechos al pueblo de Israel, en un determinado momento, fueron preparados desde un principio, por Hakadosh Baruj Hu, desde luego, creados en la víspera del primer Shabat, en el crepúsculo, cuando no era día y no era noche. Como explica el Pirke Avot (5,6): la boca de la tierra (que se tragó a Koraj y su gente), la boca del pozo (de agua), la boca del burro (de Bilaam), el Man, la vara de Moshe Rabenu y las Tablas de la Ley. Entonces, ¿por qué no se creó también en ese momento ese animal llamado Tajash?
Y encontré algo que me pareció maravilloso, en el libro “Heijal Israel”. Son conocidas las palabras del Ramban ztz”l (Devarim 18,9), que cuando Hakadosh Baruj Hu firma un decreto, el mismo decreto tiene la posibilidad de auto anularse, si fuera necesario. Y sobre este proceder, está escrito (Rosh Hashana 17b): si el pueblo de Israel se hizo merecedor, en el último Rosh Hashana, de un año de abundancia, en el que caerán abundantes lluvias, ¿qué pasará si comienzan a realizar malas acciones? Esas lluvias caerán en el mar o en el desierto.
Y si, por el contrario, se nos han decretado pocas lluvias, y nuestras acciones mejoran, entonces, esas pocas lluvias caerán en el momento indicado y en el lugar indicado.
Como ejemplo, la Guemara trae lo que está escrito (Sefer Ietzira 2,4): no existe bien que esté por encima de “Oneg”, ???, placer, ni mal que esté por debajo de “Nega”, ???, herida. Las dos palabras, compuestas por las mismas letras, nos enseñan, que en momento de necesidad, Hakadosh Baruj Hu puede cambiar el orden de las letras, según su Voluntad Itbaraj.
Hay un relato conocido (Or Male) sobre un iehudi que se presenta frente al Admur Mimoglenitza ztz”l, y le cuenta que tiene un enfermo grave dentro de su casa. Y así dijeron (Baba Batra 116b), que quien tiene un enfermo en su casa, debe ir a ver a un sabio y pedir piedad por él. Además de eso, se descubre que es un hombre terriblemente pobre y en su casa no alcanza el pan para comer, ¿de dónde podría tener dinero para los gastos de doctores y medicinas?
Dijo el Admur: un relato como ese, encontramos en la Guemara (Taanit 8b). Había un lugar donde había mucha pobreza y se había desatado una epidemia. Dijeron los sabios: eleven sus oraciones para que desaparezca la pobreza, ya que así, también pasará la epidemia. Porque cuando Hashem da abundancia, la da para la vida…
De paso, contaron que junto al anciano, el Maguid Hakadosh Mikoznitz ztz”l, ocurrió un hecho similar. Se presentaron quejándose por el hambre y la epidemia. Y les dijo: yo veo que se ha decretado sobre ustedes la muerte.
Se creó un estado de pánico. Y agregó: ¿qué podemos hacer? Tomemos la letra “Ain” y la agregaremos a la palabra “Mavet”, muerte. La muerte se transformará en “Maot”, monedas, y así nos libraremos de los dos decretos…
Y dijo: que esto se podía verificar con un versículo (Tehilim 33,18): el “ojo” (Ain) de Hashem está sobre los que le temen. Hashem tomará para los que le temen, la letra “Ain”. Y sobre ella tomará acción “salvar el alma de la muerte, y hacerla revivir del hambre”…
Volvamos a lo nuestro. Cuando Israel pecó con el becerro, Hakadosh Baruj Hu le dijo a Moshe: baja, porque tu pueblo pecó (Shijet, ???) (Shemot 32,7).
Pídeles por favor, ruégales, para que vuelvan por el buen camino, que se arrepientan, y les ordenó construir el Mishkan para conseguir el perdón por haber pecado con el becerro. Y Hashem cambió el orden de las letras (???), y con ellas creó al Tajash (???). Y fue creado en ese momento, de la Teshuva que hizo el pueblo de Israel, adquiriendo mundos en un solo instante, y fue un animal de gran belleza, por su gama de colores en la piel.
¿Y todo esto para qué?
Seguro, para nosotros…
Que debemos convertir todo lo malo en bueno.
Y les voy a contar…, prosigue rabi Iaacov.
Cuando avanzó la vejez del Jafetz Jaim, en su casa se formaba un Minian (grupo de diez personas) para que no tenga la necesidad de salir de la casa a rezar. Durante los días de semana, llegaban jóvenes de la Ieshiva, y en Shabat, rezaba con los integrantes de su familia.
En la noche de Shabat, después de las oraciones, todos pasaban para saludar al Jafetz Jaim y recibir su bendición.
Pasó uno de los nietos, con su hijo pequeño, de cuatro años. El padre le dijo: dile al abuelo “Gut Shaves”.
El niño sonrió, como por obligación, y metió su rostro dentro del abrigo de su padre, apretándose a él.
Sonrió el Jafetz Jaim y dijo: no te preocupes, tiene vergüenza. Y esa es una buena cualidad con la que siempre se alabó al pueblo de Israel (Iebamot 79a).
Siguieron pasando, y llegó el turno de otro nieto, con su pequeño. El niño corrió y tomó la mano de su gran abuelo y gritó “Gut Shaves”, bien alto…
El Jafetz Jaim dijo: desvergonzado…
¡Se quedó helado! Todos conocen la continuación de las palabras de nuestros sabios: “Az Panim… Lagueinom”, los desvergonzados… al infierno (Avot 5,20). Y más cuando el Jafetz Jaim, que cuida su boca y su lengua, dijo así sobre su bisnieto…
El Jafetz Jaim vio que se creó un clima de confusión, y explicó: Jalila, aquí no hay ninguna queja contra nadie y menos “Lashon Hara”, maledicencia. El éxito en la educación depende de una sola cosa: enseñar al pequeño de acuerdo a su camino, de acuerdo a sus características, y así, cuando envejezca, no se apartará jamás de ese camino (Mishle 32,6).
Probando la naturaleza de cada niño, hay algunos de naturaleza vergonzosos, y hay otros desvergonzados. Y a cada uno debemos educarlo de acuerdo a lo que son. Y sobre ese niño está escrito: será feroz como el tigre, para cumplir con la Voluntad de Hakadosh Baruj Hu (Avot 5,20). Y esto es algo obligado, y que construye, si aprovechamos cada cualidad para mejorar el Servicio a Hashem.
Y sobre el tema:
Una vez, convencí a un muchacho que asistía a una escuela secundaria, para que concurra a una Ieshiva por el lapso de un año. Que conozca sus raíces, que se una a la cadena. Escuchó mi voz, y después no tuvimos ningún contacto.
Después de un tiempo, viajé al exterior, y a mi regreso, me dijeron: aquí hay un hombre que lo está llamando todos los días, y pregunta si ya ha regresado.
Me pasaron el número, y llamé. “Señor Galinsky, ¿qué ha hecho con mi niño?” Era el padre de ese jóven…
¿Qué pasó?, pregunté.
Vea, me dijo, nosotros somos una familia tradicionalista, comemos Matzot en Pesaj, pero sin fijarnos de dónde provienen. Mi hijo vino a casa, y quiere unas Matzot especiales para la noche del Seder. Entiéndame, yo no estoy hablando del dinero, solamente de su locura.
¿Qué le contestamos a un hombre así?
Le dije: entiéndame usted. En la Guemara está escrito, que antes de que llegue el Mashiaj, vendrá el hijo que se levantará con el padre y la hija con su madre y la novia con la suegra.
Lo pensó, pero no alcanzaba…
Ustedes son una familia tradicionalista, entonces elija lo que prefiera: que su hijo coma Matzot especiales o que traiga una mujer no iehudia a su casa.
Ya… Está bien… Mi esposa me dijo desde un principio que no había con quién hablar… Y cortó la llamada…
Traducido del libro Vehigadta.
Leiluy Nishmat
Israel Ben Shloime z”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom