
La conmovedora historia que relataremos trata sobre Maran, el erudito de la Torá, el Rabino Jaim Kanievsky, zt"l.
Esta historia ilustra cómo "borrar el recuerdo de Amalek" en nuestra generación es la lucha contra la desesperación y el HESTER PANIM--el ocultamiento de la faz de HaShem, mediante un apego y devocióna inquebrantble en el estudio de Torá.
La victoria de "terminar de estudiar los tratados del Talmud"
Se cuenta de un judío que llegó a la casa de Maran en la calle Rashbam en Bnei Brak, roto y destrozado por los problemas que había experimentado. Ese judío le preguntó al Gaon Rav Jayim con el corazón dolido: "Rabino, estamos en una generación de ocultamiento, Amalek, que en cada generación intenta enfriarnos y alejarnos de HaShem. ¿Cómo podemos hoy derrotarlo?".
Maran (nuestro maestro), conocido por la brevedad de sus palabras y su inmensa dedicación por el estudio, señaló la pila de libros sobre la mesa frente a él y le dijo una frase que cambió la perspectiva de quien le preguntaba:
"Amalek quiere que estemos cansados". La respuesta es: otra página de Guemará y otro tratado, la fuerza está en el Séder--el orden en el estudio.
Durante décadas, Maran fue meticuloso con sus "sederim": un estudio diario exhaustivo que incluía la Torá escrita, Talmud Babilono, Talmud Yerushalmi, Rambam y Shulján Aruj, terminando con toda la Torá cada año en la víspera de Pésaj.
Un año, cuando Rav Jayim estaba muy débil y sufría de dolores, sus familiares le sugirieron que descansara un poco y renunciara a una parte del estudio diario que se había propuesto. El rabino se negó rotundamente y dijo: "Amalek es la gematría de SAFEK que significa 'duda'. Nos asalta cuando titubeamos si tenemos fuerza, cuando dudamos de si nuestro estudio está causando algún efecto. Cuando termino otro capítulo, elimino esa duda. Demuestro que la Torá es más fuerte que cualquier otra cosa".
La victoria sobre la "frialdad"
El borrar diariamente a Amalec de Rav Jayim zt"l era la perseverancia. Cada vez que terminaba un tratado, celebraba un sium (la celebración por la finalización de un tratado del Talmud) con la verdadera alegría de una mitzvá. Esta alegría no se debía solo al conocimiento adquirido, sino también a la victoria sobre las fuerzas de la división y la pereza. Decenas de miles de judíos que vieron a Maran perseverar en sus estudios a pesar de su avanzada edad y debilidad, se inspiraron en él para superar su propio "Amalek privado", ese sentimiento de fatiga espiritual.
"Cuando comienza el mes de Adar incrementamos la alegría" - La alegría como arma de guerra
Un judío que llegó una vez a la casa de Maran a principios del mes de Adar, se sentía muy triste debido a las dificultades con su sustento y con la salud de su familia. Su rostro estaba decaído. Se acercó a Rav Jayim zz”l y le pidió una bendición para "pasar el mes en paz".
El rabino lo miró con sus ojos bondadosos y le preguntó: "¿Has comenzado ya a incrementar la alegría?". El hombre respondió con sinceridad: «Rabí, ¿cómo puede uno ser feliz cuando los problemas son tan angustiosos? El corazón se siente frío y pesado».
Maran zt"l abrió la Guemará en elTratado Taanit y le explicó un principio profundo:
«Amalek quería enfriar a Israel, “Que te ha enfriado en el camino…” La frialdad es la madre de todos los pecados y conduce a la tristeza. Jazal—nuestros sabios no dijeron: 'Cuando llegue Adar, alegrémonos', sino: incrementamos la alegría. ¡Esto es un trabajo práctico!» Cuando un judío se esfuerza por alegrarse por una mitzvá, por el estudio o incluso por un pequeño acto de bondad hacia los demás, rompe la frialdad de Amalec.
En esa ocasión, para darle un ejemplo vivo, Maran interrumpió su estudio por unos instantes y le dedicó una amplia y radiante sonrisa. Se tornó hacia su nieto y le dijo: "¡Trae unos caramelos para que podamos celebrar al MARBIM—el incremento de la alegría ahora mismo!".
El rabino le entregó al hombre un dulce y le dijo amablemente: "La alegría no es resultado de nuestra situación, sino una mitzvá que es nuestra arma contra los problemas y la frialdad de esta generación". Cuando haces feliz a otro judío, o cuando te alegras de haber sido bendecido por ser un judío estudioso de la Torá, borras el recuerdo de Amalec de tu corazón.
Ese judío salió de la casa del rabino con la frente en alto y los ojos brillantes, dándose cuenta de que la alegría del mes de Adar no es solo una celebración, sino una verdadera guerra espiritual contra todo lo que intenta desanimarnos.
Rav Jayim zz”l fue el Gadol Hador "el sabio más grande que tuvo Am Israel en su generación" y fue llamado también el "Príncipe de la Torá"
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