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BAJEMOS...
Y que tu corazón no se vuelva arrogante...Devarim (8,14)
Dice la Guemara, en el tratado de Avoda Zara (hoja 20b): "Dijo rabi Pinjas Ben Iair, la Tora nos lleva al cuidado, el cuidado al apresuramiento, el apresuramiento nos lleva a la limpieza, la limpieza a la separación (apartarnos de lo malo), la separación nos lleva a la pureza, la pureza a la santidad" (así encontramos escrito en la Mishna, al final del tratado de Sota, coincidiendo con los escritos del “Rif”, del Gaon de Vilna y del Maharsha), la santidad nos lleva a la humildad, y la humildad al temor frente al pecado, el temor al pecado nos lleva a la piedad, y la piedad al Ruaj Hakodesh... el Ruaj Hakodesh nos lleva a Tejiat Hametim (el revivir de los muertos).
La piedad es la cualidad más grande... y discute con rabi Iehoshua Ben Levi, que sostiene que lo más grande es la humildad...
La baraita de rabi Pinjas Ben Iair nos muestra una escalera donde encontramos diversas cualidades, cada nivel nos lleva a un nivel más alto, superior, como por ejemplo, la Tora nos lleva al cuidado, a ser cuidadosos en nuestros caminos...
Pero, hace falta entender, por qué, a la cualidad de la humildad, se la considera un nivel, para alcanzar otro – pregunta el rab hagaon Jaim Friedlander ztz”l.
Podríamos pensar – sin miedo a equivocarnos – que la humildad, así como el favor y el amor a las creaciones, es una cualidad especial entre las cualidades...
Así tenemos una cualidad llamada “humildad”, que es lo contrario a la arrogancia (y en esto podemos tener muchas controversias, al cuidado podemos considerarlo sólo como un nivel y no como una cualidad, porque se incluye en otras cualidades –.donde tenemos que poner ese cuidado – y puede aparecer en todos los hechos y las fuerzas de las personas, por eso se considera sólo como un nivel).
Otra cosa necesita explicación, por qué aparece la humildad en los niveles más altos, después de la santidad, que trae a la humildad, y no sólo eso, sino que rabi Iehoshua Ben Levi dice que la humildad es la cualidad más grande... es decir, que para llegar a la humildad, es necesario conquistar todos los niveles, y sólo entonces, podemos llegar a la cualidad de la humildad...
Dijeron nuestros sabios – en el Pirke Avot (3,1) – dijo Akavia Ben Maalalel, mira estas tres cosas y no caerás en las manos del pecado, sabrás de dónde vienes... ¿de dónde vienes?, de una gota en estado de putrefacción...
Y escribió el Rambam: estos pensamientos llevan a la persona hacia la humildad, al ver de dónde viene... y de la misma forma explica Rabenu Iona: cuando pensamos de dónde venimos, esto nos provoca “Shfel Ruaj” (traducción literal: espíritu bajo, aunque la expresión indica modestia o humildad), como está escrito que Hashem desprecia a todo corazón elevado...
Tal vez sea necesario entender, por qué, el ver de dónde venimos nos lleve a la cualidad de la humildad, ya que todos venimos del mismo lugar... entonces, ¿por qué, éste será un motivo para no ser arrogantes con nuestros compañeros?
El Ramjal – rabi Moshe Jaim Luzzato ztz”l – en su libro Mesilat Iesharim – la Senda de los Justos – explica sobre la humildad, y así escribió:
La humildad es un pensamiento, una persona piensa y entiende que la alabanza y el honor no son cosas dignas, y menos, pararse encima del resto de las personas... por un lado, porque tiene sus propios defectos y falencias, y también, porque lo que – supuestamente – necesita, ya lo tiene en su mano...
Que todos tenemos “nuestros” defectos, es algo muy simple, porque resulta imposible pensar – aunque hayamos alcanzado cierto nivel de integridad – que no tengamos muchas cosas por corregir... o acaso, alguna característica natural, o por el lado de su familia o sus allegados. O también, cosas que le pasaron o algún detalle en sus acciones... como está escrito, no hay un hombre justo en la tierra que siempre haya hecho el bien y nunca haya pecado...
Todas estas cosas son defectos que no nos permiten, no dan lugar a pararnos sobre ninguna otra persona, ni siquiera, sabiendo que tenemos muchas cualidades... porque estas falencias siempre serán suficientes para oscurecer la luz...
Y sabemos, no existe sabio que no se equivoque, o que no necesite aprender de las palabras de sus compañeros, y – hasta muchas veces – inclusive de las palabras de sus alumnos.
Entonces, ¿cómo es posible que una persona se vuelva arrogante con su sabiduría?
Hay una sola explicación – y muy dolorosa – todo muestra que esta persona no tiene un corazón recto... este corazón torcido lo lleva a disminuir a los demás, para así, poder elevarse sobre ellos, aunque en verdad, no hay motivo, o tal vez, sea para ocultar otras falencias, que seguramente tiene... hasta aquí, el Ramjal...
En verdad, nosotros estamos muy lejos de semejante nivel espiritual (lo que menciona el Ramjal) para que estas condiciones nos encaminen hacia la humildad, porque nosotros encontramos motivos más que suficientes para elevarnos sobre nuestros compañeros... nos alcanza – lamentablemente – si analizamos y vemos en nosotros cierta buena cualidad o alguna pequeñísima integridad – de acuerdo a nuestra opinión subjetiva – que resulta ser más grande que la vista en nuestros compañeros... ¿y cuál es el problema si todavía no alcanzamos nuestra finalidad?... si hay alguien en el mundo que es más grande que yo, en esa cualidad o en ese nivel, esto no me impedirá “subirme” sobre otros (que veo más bajos)...
Y aunque parece un razonamiento lógico, ¡es terrible!, terrible, pero es tan simple caer en él...¿Por qué?
Porque de acuerdo a lo que ven mis ojos, ¡ellos son más pequeños que yo!...
Y también, el hecho de que no somos más grandes que nuestros compañeros en otros niveles y cualidades, o que tenemos falencias en otros aspectos, no nos impide ser altaneros – por lo menos – con esas pocas cualidades en las que alcanzamos (o creemos que alcanzamos) algo más que los otros...
Y con respecto a las falencias de las que hablamos, tanto sean cosas naturales o problemas en la familia o allegados... en realidad – así pensamos – son cosas que vienen no por nuestra culpa, con lo cual, no disminuye nuestras cualidades o nuestro nivel, o nuestra sabiduría... por eso... aunque estos defectos o falencias existan, no pueden afectar nuestra altanería...
Moshe Rabenu, Alav Hashalom, el más humilde de todos los hombres, dijo sobre sí mismo (Shemot 16,7) “Vanajnu Ma” – ¿y nosotros qué somos? – y dijeron nuestros sabios, en el tratado de Julin (hoja 89a): describe su nivel de humildad, mayor que el nivel de Abraham Avinu, porque Abraham Avinu dijo – solamente – (Bereshit 18,27): yo soy tierra y cenizas... y David Hamelej dijo (Tehilim 22,7): y yo soy un gusano y no un hombre...
No vamos a despreciar los niveles de humildad de Abraham Avinu ni de David Hamelej, comparándose con tierra y cenizas o con un gusano... sin embargo, Moshe Rabenu atestigua sobre sí mismo que se ve como un “qué”, es decir, sin ninguna esencia, ni siquiera tierra o ceniza, ni siquiera un gusano...
Y será necesario entender esta tremenda descripción, ¿es posible que el más grande de los profetas, con quien Hashem habló cara a cara, sobre quien cayeron las cuarenta y nueve puertas de la sabiduría, se vea a sí mismo como la nada?
Lo cierto es que Hashem, da la sabiduría, conocimiento y entendimiento, como dicen nuestros sabios, que Moshe Rabenu, Alav Hashalom, tuvo el mérito de elevarse y acercarse al Creador, sólo por el mérito de Israel... pero, sin una preparación digna y un gran deseo de servir a Hashem, no hubiera podido alcanzar semejante nivel, ya que todo está en Manos del Cielo, menos el temor al Cielo...
Y para explicar todo, podemos separar la humildad en tres partes:
La primera parte de la humildad consiste en mirarse a sí mismo tal cual como lo es, juzgarse de acuerdo a la realidad, y no mirar las virtudes y las buenas cualidades utilizando el aumento de una lupa, con miles de aumentos, como solemos hacer...
Es decir, debemos liberarnos del soborno de nuestro amor propio, que tuerce los ojos de nuestra mente (y deseamos es que en esta parte podamos alcanzar cierto nivel).
La segunda parte: saber y entender que las cualidades y los niveles de integridad que tenemos, vienen sólo del Favor de Hashem, porque El nos da el entendimiento y sin Su Ayuda, jamás podríamos alcanzar todo lo que tenemos, y solamente El, con Su Gracia hacia nosotros, hace posible que nos elevemos, hasta conseguirlo.
Aunque parecería más que suficiente, sin embargo, hay algo más:
Hay una tercera parte en la caracterización de la humildad, que la hace salir del concepto de una simple “cualidad”.
No es algo muy fácil de entender y mucho más difícil de alcanzar, porque requiere una forma de ver especial, en un nivel muy alto, que queda reservada sólo para grandes y santas personas, que consiguieron llegar a esta categoría tan especial de humildad.
Son personas íntegras y temerosas del Cielo, que se acercaron a Hashem y no se miden, a sí mismos y a sus virtudes con la forma de ver de cualquier otra persona, no miden sus cualidades comparándolas con las de otras personas, como queriendo saber si sus virtudes son mayores o menores que las de otros, sino que, se santifican y se encuentran apartados, están más cerca de Hashem y miden sus buenas cualidades – como si fuera – en relación a Hashem Itbaraj, fuente de todas las cualidades, medidas en relación al Cielo... y de acuerdo a su aproximación al Creador, en función a lo que pudieron alcanzar en sus cualidades para copiar las cualidades de Hashem, ven que sus cualidades todavía son pequeñas (al compararse con lo infinito del Creador).
Por este motivo, sólo Moshe Rabenu, el más grande y padre de los profetas, que pudo estar frente al Creador, él puede verse a sí mismo – con toda su grandeza que llega hasta el Cielo – solamente en la categoría de “qué”...
Porque él se ve a sí mismo con esta visión, y su realidad se anula frente a sus ojos, frente a la Realidad de Hashem, fuente de todas las realidades...
Asimismo, en la baraita de rabi Pinjas Ben Iair (con la que comenzamos), la cualidad de la humildad es considerada sólo como un nivel más que nos conduce a un nivel más alto de santidad, y para rabi Iehoshua Ben Levi, es considerada como la cualidad más grande...
Entonces, nuestros sabios vieron que la única forma de apreciar las cualidades es mirando desde arriba, lo que nos trae la verdad, y no desde abajo, con la mirada de las personas... y con la visión verdadera, tenemos que cualquier falencia o defecto se convierte en motivo para la humildad.
Cualquier pequeña falta en las cualidades o en la integridad nos dirige hacia la humildad, porque (Tehilim 24,3): quién puede subir al Monte de Hashem y quién puede pararse en el lugar sagrado...
Y también, cuando las falencias lleguen por factores externos, de todas formas, no le permitirá alcanzar la integridad completa, y sólo debemos buscar la verdadera integridad, es decir, la integridad con Hashem Itbaraj. Por eso, cuando muere Rebi se anuló la humildad, Rabenu Hakadosh el último que la alcanzó en plenitud...
Sifte Jaim.
LEILUY NISHMAT
Israel Ben Shloime ztz”l
Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l
Shlomo Ben Simi ztz”l
Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom
Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Olga Bat Rosa Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom
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