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PIENSO… ¿PIENSO?
El toro conoce a su patrón, y el burro sabe dónde come… Israel no sabe, Mi Pueblo no piensa…
Ieshaiahu (1,3)
Ya es conocida la pregunta – dice el rab hagaon Jizkiahu Iosef Mishkovsky Shlita - ¿dónde está – aquí – la comparación?…
El toro conoce a su patrón – es la naturaleza del animal, es una cosa normal… y el burro sabe dónde lo espera su comida – también es su naturaleza… pero nosotros debemos llegar mucho más alto que eso… entre nosotros no cuenta la naturaleza…
La respuesta… la encontramos en el mismo versículo: Israel no sabe… Mi Pueblo no piensa.
Es necesario, sólo un instante para pensar, y será tan sencillo llegar a la Verdad… No menos que el toro y el burro… El problema es que no pensamos.
Un instante de análisis, un instante para pensar, y todo resulta tan simple, ahora todo está tan claro…
Hay algo muy interesante que nos trae el Maran Rosh Haieshiva (rabi Aharon Iehuda Leib Shteinman ztz”l): está escrito en la perashat Matot (Bamidvar 31,1417), que Moshe se enoja con los comandantes del ejército, oficiales de miles y cientos… y les dijo: ¿dejaron con vida a todas las mujeres? Miren lo que ellas hicieron con los hijos de Israel, por consejo de Bilaam… traicionaron a Hashem… matarán a todo hombre y niño, y a toda mujer en edad de conocer a un hombre…
(Del versículo se entiende que matarán a toda mujer que haya estado con un hombre, Rashi nos explica diferente, toda mujer en edad de conocer a un hombre).
Pregunta el Rosh Haieshiva: veamos, ¿Moshe Rabenu ordenó matar a las mujeres, o no?… Si ordenó al ejército que las mate – ¿por qué no cumplieron con la orden?, y si no lo ordenó, entonces, ¿cuál es la queja contra ellos?…
El Rosh Haieshiva trae las palabras del Ramban, el Seforno y del Sefer Jasidim, sobre el versículo: que esto es algo simple, obvio – y no es necesario decirlo. Hay cosas que – también si no son dichas explícitamente – necesitas entender qué se debe hacer… cosas simples y claras - ¿hace falta decirte, que si las mujeres fueron la causa de la muerte de tantos hermanos, ellas deben morir?
Vayamos más atrás hasta la perashat Balak y veamos otro caso similar: cuando el Angel le pregunta a Bilaam: ¿por qué golpeaste a tu burra – ya tres veces?, ¿acaso no ves que yo salí para obstruir el camino y matarte?… yo la estoy molestando en el camino… Y también la burra lo estuvo reprochando…
Y podemos preguntar: ¿cuál es la queja contra Bilaam?… El no sabía que aquí había un Angel… esto mismo es lo que le contesta al Angel: he pecado, porque no sabía que tú habías salido a mi encuentro, en el camino…
Yo, en verdad, no sabía de esto, entonces, ¿por qué no habría de pegarle?… mi burra está parada aquí, y por algún motivo no se mueve, o si se mueve, lo hace de una forma en que me rompe las piernas contra la pared… yo no sé por qué, pero, ¿qué puedo hacer además de pegarle?…
La respuesta es otra: vamos a pensar un momento… ¿qué le dice la burra a Bilaam?, ¿alguna vez tú viste que yo haga algo así?, es la primera vez en años que (según tu punto de vista) yo causo problemas… Siempre fui una burra fiel… entonces, piensa… ¿por qué yo me detengo en la mitad del camino?… si piensas llegarás a la conclusión correcta, que, al parecer, algo está molestando a tu burra… y entenderás que Hakadosh Baruj Hu quiere evitar que vayas con los ministros de Balak…
Todo viaja en el mismo sentido… cuando vienen sobre una persona que no piensa, no analiza, la queja será: tienes que pensar, tienes que analizar para entender… y después, todo se verá tan simple…
Hasta tal punto, dicen nuestros sabios en el Midrash, que fueron tres a los que Hakadosh Baruj Hu investigó, y encontró en ellos un recipiente de “agua de piernas”(metafóricamente)… es terrible… le respondieron a Hashem de la forma más cómoda (para ellos), y desde luego, no es la forma de responderle al Creador…
Hakadosh Baruj Hu le dijo a Bilaam, cuando él pretendía ir con los ministros de Balak para maldecir a Israel – ¿quiénes son esos hombres? Responde Bilaam: Balak, hijo de Tzipor, el rey de Moav (para darse importancia), los envió a mí…
Dijo rab Aba Bar Kahana, éste es uno de los tres personajes que Hakadosh Baruj Hu investigó, y encontró en él una carreta llena de “agua de piernas”.
Kain fue el primero – Hashem le pregunta: ¿dónde está Hevel, tu hermano?… Y Kain responde: no lo sé, ¿acaso yo soy su cuidador?… como si quisiera engañar al Creador. El piensa que – en verdad – Hashem pregunta porque no sabe…
Y Hashem le dice: ¡por tu vida!, ¿así hablas?… la voz de la sangre de tu hermano me grita desde la tierra… Yo pretendí no avergonzarte (por eso te pregunté), pero si tú piensas que puedes engañarme – ¡Yo lo sé todo!…
¿Y el tercero?… ¡Jizkiahu! Entendemos lo que sucedió con Bilaam, y también entendemos sobre Kain… pero, Jizkiahu… nuestros sabios dijeron todavía más… Hashem pretendió nombrar a Jizkiahu, para que sea el Mashiaj… Y revisaron en su generación, desde (la tribu de) Dan, hasta Beer Sheva, y no encontraron un niño y una niña que no fueran expertos en leyes de impureza y pureza… Dijeron nuestros sabios – cuando Jizkiahu se levantó (se curó) de su enfermedad, fueron a visitarlo, enviados del rey de Babel, con regalos. Viene el profeta, Ieshaiahu, y le pregunta: ¿qué te dijeron esos hombres… y de dónde vienen? Jizkiahu debió decir: ¿el profeta de Hashem me pregunta?… Y comenzó a responder con altanería, y dijo: ellos vienen de tierras lejanas… vinieron a verme… desde Babel. Le dijo Ieshaiahu: por haber dicho así – llegarán los días en que (ellos) te despojarán de todas las riquezas (que mostraste), y los hijos que salieran de ti – serán castrados para servir al rey de Babel.
Y resulta tan asombroso… vienen y le preguntan: ¿tú eres una carreta llena de “agua de piernas”?… ¿Por qué?, ¿porque el profeta de Hashem pregunta? – piensa por un instante, por favor… Hakadosh Baruj Hu lo sabe todo… y tú sabes que El sabe todo, entonces, piensa durante un segundo, Hashem quiere salvarte de un mal mayor…
En los tres casos, vemos que hay una gran queja contra la persona: ¿por qué no piensas?… ¿qué sucede con todas las personas no observantes que vemos en las calles?… ¿por qué – ellos – no son observantes de la Tora y los preceptos?… muy simple… porque así fueron su padre y su madre, y su abuelo y abuela… entonces, ¿qué pretendemos de ellos?…
No tan simple… sí, hay algo que pretendemos… Para toda persona, cuando ve algo en lo que debe pensar… tiene la obligación de pensar… se le da a esta persona la posibilidad de pensar…
Tú ves la Creación, tú ves cosas, piensa durante un instante… y veremos que los Cielos hablan sobre el Honor de Hashem, y los Hechos de Tus Manos se muestran en el firmamento (Tehilim 19,2). La Creación grita que hay Alguien que la creó. Y la prueba (la traen en nombre de varios de los grandes sabios de Israel), hay una opinión en la Guemara, en el tratado de Shabat, que también un niño que fue secuestrado, deberá acercar su ofrenda por haber pecado sin intención…
Pero, ¿por qué? Veamos un ejemplo: en los tiempos del Holocausto, los padres escondían a sus niños en los monasterios. Recibieron la educación que recibieron, sin saber nada, y así continuaron las generaciones siguientes, ellos vivieron como no iehudim…
Entonces, ¿cuál es la queja sobre los niños que fueron secuestrados? Debemos decir: Toda persona, si piensa un poquito – llegará a la misma conclusión... ¡Abran vuestros ojos y verán Quién creó todo esto! – es una obligación para toda persona, abrir los ojos y observar la Creación… No necesitamos ser muy astutos para poder ver, solamente no seamos ciegos…
La inclinación de la gente de la calle, lo lleva a mirar hacia otro lado… ellos no quieren ver, porque no quieren llegar a obtener conclusiones que exijan cierta responsabilidad, cierto compromiso… mejor no ver para no llegar a nada…
Pero, nosotros, como personas que – supuestamente – tenemos algo en la cabeza, necesitamos ese instante para pensar, un instante para analizar… la realidad nos grita: ¡piensa!... y de inmediato, llegamos…
Esta es la gran queja que se levanta contra todos nosotros. Y como es sabido, en esta última generación, sobre rabi Uri Zohar ztz”l… él quiso conocer la verdad, y aceptó seguir avanzando, seguir descubriendo… y después de aclarar muy bien todas las cosas, alcanzó categorías que muy pocos alcanzaron, se hizo merecedor de ser un verdadero servidor del Creador…
Hasta tal punto la queja, que Hakadosh Baruj Hu nos dice: el toro conoce a su patrón, y el burro sabe de dónde come… es algo tan simple, solamente necesitamos un momento para pensar…
¿Y quién, en la tierra de Israel, no sabe quién fue Uri Zohar?… La mayoría sabe lo que fue hace más de treinta o cuarenta años: actor de cine, teatro y televisión, director de cine, y tal vez, muchas otras cosas más… Pero no tantos saben qué fue en los últimos treinta o cuarenta años, cuando descubrió la Verdad, y aceptó: si esta es la verdad y me exige un cambio… ¡a cambiar! Y se sentó a estudiar… y ejerció una gran influencia sobre mucha gente, al ver a este hombre que dejó todo (lo que hasta ese momento pensó que era todo: fama, dinero, etc.), para tener todo: Tora, preceptos y buenas acciones…
Cuando llegaba junto al gaon, rabi Aizik Sheer ztz”l, un joven de la Ieshiva y le decía – con mucha alegría – que se comprometió, él acostumbraba a decirle – como primera cosa – Mazal Tov. Y de inmediato le preguntaba: ¿a qué se dedicaba la novia?… si tenía o no tenía trabajo. Y si no tiene trabajo, ¿cómo van a vivir?… (en aquellos tiempos, no se podía vivir sólo con lo que el estudiante recibía en el Colel… en cambio ahora, ¿ahora sí? tal vez, hoy tampoco, pero los estudiantes reciben mucha ayuda para salir adelante). El joven le dijo al Rosh Haieshiva que no se preocupe, después de la boda tendría un trabajo, con la Ayuda de Hashem, pero él le dijo: y cuando lleguen los niños, ¿quién los cuidará?, ¿cómo podrás estudiar si ella no está en la casa?… El joven estaba confundido: ¿es bueno que tenga trabajo o que no lo tenga?, ¿qué quiere el Rosh Haieshiva de mi vida?
Dijo rabi Aizik – yo no quiero nada, yo sólo quiero que pienses… que te acostumbres a pensar… a pensar y analizar cada cosa, para saber cómo organizarte, cómo ordenarte, para saber qué hacer… y medir entre las posibilidades…
Orjot Jaim.
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