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Yom Yerushalayim, el dia de la unificacion de Jerusalem

"Nos hemos ganado lo que el GRA, el Gaon de Vilna no se ganó...": Una carta especial del Gran Rabino con motivo del Día de Jerusalén. Les presentamos un extracto de carta especial con motivo del Día de Jerusalén que escribió el Gran Rabino d
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"Nos hemos ganado lo que el GRA, el Gaon de Vilna no se ganó...":

Una carta especial del Gran Rabino con motivo del Día de Jerusalén.

Les presentamos un extracto de carta especial con motivo del Día de Jerusalén que escribió el Gran Rabino de Israel, Rav Kalman Beer sobre el privilegio de estar bajo “las puertas del cielo” y por lo tanto, desde una perspectiva religiosa basada en la Torá, es nuestro deber agradecerLe a HaShem por este gran milagro y su gran gracia, al traernos nuevamente a esta Tierra y a la Ciudad Santa de Jerusalem.

En sus palabras de apertura, el rabino señala que el Día de Jerusalén es "un día designado como un día de acción de gracias y alabanza por generaciones por los milagros de la salvación y rescate en la Guerra de los Seis Días.

En este día, le agradecemos a HaShem por habernos concedido el regresar a las regiones de nuestra Tierra Santa que estaban en manos enemigas, y principalmente a Jerusalém, nuestra ciudad santa y gloriosa, el lugar del Templo y del Kotel HaMaaravi, el Muro Occidental, y así también los demás lugares santos como Jevron y BeitEl, donde se encuentran enterrados nuestros patriarcas y matriarcas".

Los miembros de aquella generación, antes del nacimiento de este país, en los años antes de 1948, y también antes del año 1967, recuerdan bien los días de angustia que precedieron a las guerras, los días en  que el asentamiento judío en esta tierra estaba gravemente amenazado por nuestros enemigos y los corazones rebozaban de oración y esperanza por la salvación.

Por la “abundante gracia del cielo”, la preocupación se transformó en una gran salvación, y se nos concedió una victoria milagrosa, y el poder regresar a la Santa Jerusalém y al Muro de las Lamentaciones.

Rav Beer añade, que en un discurso pronunciado en aquel entonces por el Rosh Yeshiva de la Yeshivá Mir, el rabino Jaim Shmuelevich zz”l, mencionó las palabras del Gaon Vilna, quien le escribió a su madre en el camino a la Tierra de Israel: «Si soy digno y me encuentro a las puertas del cielo, oraré por ti».

Añadió que el difunto rabino no tuvo el merito de llegar, mientras que nosotros sí somos dignos de estar en ese lugar tan sagrado y orar por todo Am Israel. Este privilegio no es en absoluto evidente, y es nuestro deber agradecerLe a HaShem la gran gracia que nos concedió, al permitirnos regresar a esos lugares sagrados que tantas generaciones de este Pueblo han anhelado.

Rav Beer subraya que "debemos saber que Jerusalém es el corazón y el centro de la Tierra de Israel, y su situación refleja en gran medida la situación de todo Am Israel en su tierra". Nuestros rabinos ya dijeron "Y si no hay Jerusalén, no hay Jebrón"», y que Jerusalén es el centro de la santidad de la Tierra de Israel, y desde ella la vida se extiende a todas las partes de la tierra.

Por lo tanto, la edificación y el honor que debemos darle a Jerusalén, constituyen en gran medida la condición de toda la Tierra de Israel, y cuanto más se fortalezca su santidad y nuestro dominio sobre ella, más bendita y solida será la edificación de toda esta Tierra.

De hecho, la historia de la recuperación de Jerusalén es en gran medida la historia de la resurrección del pueblo de Israel en su tierra.

En el año 1267, cuando el Ramban Rav Moshe Ben Najman llegó a Jerusalém, describió la difícil condición de la ciudad en una carta que envió a su hijo con un lenguaje escalofriante: «Porque la ciudad está muy abandonada. Y la desolación es grande», y añadió: «Y en general, todo lo sagrado está más destruido que su vecino, Jerusalém está más destruida que todo».

Refiriéndose a nuestra situación actual, el rabino escribe: "¡Cuánto han cambiado las cosas desde los días del Ramban hasta hoy!" Desde que comenzó el regreso de nuestro pueblo a su tierra, y aún más después de la unificación de Jerusalém, podemos ver ante nuestros ojos la renovación de la ciudad santa y su continua construcción. Todo aquel que camina por sus calles siente como si las palabras de los profetas se estuvieran cumpliendo ante nuestros ojos. Sus bulliciosas calles, llenas de ancianos y ancianas junto a niños y niñas, parecen dar vida a la profecía de Zejaria—Zacarías 8:4-5: “Ancianos y ancianas volverán a sentarse en las plazas de Jerusalén... y las plazas de la ciudad se llenarán de niños y niñas jugando en sus calles”.  

E incluso su construcción renovada, en sus barrios en constante expansión, cumple las palabras de consuelo: “Comprarán casas, campos y viñedos en esta tierra” (Yirmiyahu--Jeremías 32:15). Y las multitudes de familias de Israel que acuden al Muro de las Lamentaciones en días festivos y celebraciones, parecen cumplir las palabras de Yejezquel—Ezequiel 36:37-38: «Como un rebaño de santos... así las ciudades en ruinas se llenarán de rebaños humanos»

La grandeza de Jerusalém reside en que cada miembro de Israel tiene en ella una parte y un sentido de pertenencia, ya que Jerusalém no estaba dividida en tribus (Yoma 12:2; Sota 5:2). Grande es el poder de Jerusalém para unir corazones, y como dice en el Talmud Yerushalmi Jagiga 3:6 sobre el versículo: «Yerushalayim habenuya Ke Ir She Jubra la Yajdav» - «Jerusalem que fue reconstruida y se unió».

Hoy en día, Jerusalén es el denominador común más amplio que une a todas las partes del pueblo judio. Y de la bendición de Jerusalém proceden todas las bendiciones y bondades para Israel, como lo dijeron nuestros sabios (Levítico Rabá 24:4), que no hay bienes ni consuelos sino de Sión: la salvación, la bendición, la vida y la Torá, todo ello procede de Sión.

Concluyamos con una oración para que HaShem pronto nos conceda ver la construcción de Jerusalén en su totalidad: “Te levantarás, tendrás misericordia de Sion, porque es tiempo de favorecerla, porque ha llegado el tiempo señalado. Porque tus siervos han deseado sus piedras, y derramaremos su polvo” (Salmos 222). Y como dice el Libro del Kuzari (Maamar 5:27), es el despertar de los corazones y el anhelo por el Lugar Santo lo que trae la redención: “Porque Jerusalén ciertamente será reconstruida cuando los hijos de Israel le den el propósito a la ofrenda”.

Renovemos nuestra alianza con la Ciudad Santa, y oremos para que pronto seamos dignos, en nuestros días, de la construcción del Templo Sagrado y de la redención rápida y completa de todo Am Israel. Amén y amén»

 

 NOTA DEL EDITOR

Yom Yerushalayim Día de Jerusalém celebra la reunificación de la ciudad de Jerusalén bajo soberanía israelí el 7 de junio de 1967, durante la Guerra de los Seis Días. Este día nacional conmemora la recuperación de la Ciudad antigua y el acceso al Muro de los Lamentos, unificando la ciudad tras estar dividida desde 1948.

Puntos clave de la celebración:

Significado histórico: Se celebra el 28 de Iyar del calendario hebreo, cuando el ejército israelí tomó el control de la Ciudad Vieja, permitiendo nuevamente a los judíos rezar en sus lugares más sagrados, como el Monte del Templo y el Muro Occidental.

Conexión milenaria: Más allá de 1967, la fecha subraya la conexión histórica y espiritual del pueblo judío con Jerusalén como su capital eterna durante más de 3.000 años.



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