Rav Shneur Gueta en una conferencia contó esta increíble história verídica de hashgajá pratit—supervisión privada.
Un joven judío, que hace más de 30 años que estudió en la ieshivá Kol Torá de Jerusalén estaba en el Muro de los Lamentos, y mientras estaba orando, no se podía concentrar, percibió un evento muy poco común.
Este bajur ieshivá vió a un hombre con una apariencia obviamente no judía, estaba hablando en inglés y estaba murmurando tal vez una plegaria. Su cabeza cubierta, no con la tradicional kipá, este hombre tenía en su cabeza un trozo de papel. Ni siquiera tenía una gorra para honrar a la santidad del lugar, ¡Sí aunque no lo crean, un pedazo de papel!.
Se para frente al Kotel y reza, o lo que nosotros llamaríamos “suplica”… ¡que ganen, que ganen…! Decía
Como contamos anteriormente, la distracción llegaba a un alto grado, el bajur de la ieshivá quiere rezar, pero no, no lo consigue al ver a este individuo con sus movimientos y sus saltos, lo ve clamar, orar, y para el todo esto se ve raro.
Trata de entender lo que está pasando, y en eso, cuando el gentil ha terminado de “orar”, saca una carta de su bolsillo, la dobla y la empuja entre las piedras del muro.
Al parecer ya mas tranquilo, hizo una reverencia y salió del Kotel.
Este chico tenía mucha curiosidad, quería saber por qué este gentil que venía tal vez de “Tropopolo”, se acercó al Kotel a orar, y qué le estaba pidiendo al Creador del mundo y quería saber lo que estaba escrito en la nota, se aseguró que el gentil salió del lugar, metió la mano en la grieta y sacó el papelito.
Y la carta decía así:
“Mi nombre es James y soy de California. Esta noche hay un partido de fútbol en Estados Unidos entre Los Ángeles y Miami.
Yo soy un fanático acérrimo, un hincha quemado por el equipo de Los Ángeles...
Hasta acá el chico de la ieshivá no entiende nada sobre lo que está escrito aquí, sin embargo se pregunta ¿vino al Muro desde lejos para pedir por un partido de fútbol?
Y continúa leyendo: “Soy un fanático como lo dije de Los Ángeles, por favor D-is ayúdalos a ganar este partido, este es un juego muy importante. Pero Di-s, no puedo saber si ganaron o no, porque estoy en la Tierra de Israel y no tengo como comunicarme para ver el resultado del partido. Así que para que yo sepa que ganaron, por favor Creador de todos los mundos te dejo mis datos:, estoy en Jerusalén, en Israel, en el Hotel Ramada, en el piso séptimo, habitación número 734.
Y te pido por favor Di-s, envíame un mensajero para decirme que mi equipo ganó
¡Gracias de antemano, James!”
El chico de la ieshivá quedó impactado por la locura de este hombre y por eso decidió que tenía que hacer algo con esto y darle una lección.
¿Qué hizo? Llamó a su padre que vive en Estados Unidos para preguntarle: “¿Puedes saber quien ganó el partido de fútbol entre Los Ángeles y Miami…?” El padre no entendía cómo su hijo, que fue enviado a estudiar Torá el la prestigiosa ieshivá, se interesaba por el fútbol.
El hijo le contó al papá toda la historia y el padre dijo que lo iba a revisar.
Al día siguiente el padre lo llama y le cuenta que ganó el equipo de Los Ángeles.
El hijo le pregunta por cuánto y el padre responde dos a cero.
¿Qué hizo nuestro bajur? Fue al Ramada, subió al séptimo piso a la habitación 734.
Golpeó la puerta, y el gentil abrió, el bajur le dijo “soy un mensajero de la corte de Ma'ala—del cielo, …el gentil casi se desmaya pero inmediatamente le explicó, “preguntaste saber quién ganó el juego y por cuánto, ¿verdad?” El gentil blanco de asombro y tartamudeando le respondió que sí y pregunto ¿entonces… cuál es la respuesta? Los Ángeles ganó por 2 a 0.
El gentil estaba sorprendido y emocionado no sabia que hacer, en su alegría mezclada de asombro, metió la mano en el bolsillo y le dió al chico $300.
Nuestro bajur llegó a la ieshivá con 300 dólares, lo que hace 30 años era una suma grande, y les preparó con este dinero un gran banquete a sus amigos de la ieshivá y les contó toda la historia y de donde provenía el dinero.
Los amigos le dijeron: Yossi, Yossi debes contarle la historia al Rabino. Por supuesto Yosi le contó al rabino toda la historia desde el principio hasta el final, y el Rav le preguntó ¿percibes algo en tu inocencia?, veamos, el gentil vino a rezar al Kotel por el fútbol, que actitud mas inocente, y “TU” le seguiste “el juego” ...
Los bajurim miran al rabino y lo ven que está derramando lágrimas, inmediatamente los estudiantes le preguntaron al rabino el por qué, y él respondió: Creo que el gentil no es un naive--un inocente, creo que la inocencia está contigo. Cómo puede estar sorprendido por que alguien que viene de fuera del país, está en Yerushalayim, se acerca al muro y Le pide con sinceridad, con palabras vanas y vacías al CREADOR DEL MUNDO por esa vanidades, sin embargo su corazón es íntegro y puro, hasta el punto que HaShem Mismo te mete a ti en la cabeza ser el Sheliaj, Su mensajero, para responderle a James, no ves hasta donde llega la supervisión divina, todo para que aprendas el mensaje. Para que puedas entender lo que pasó, HaShem no lo hizo por James, lo hizo por tí