Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

Atrasan y apresuran

SE ADELANTAN... Cuidarás el día de Shabat para santificarlo... (Devarim 5,12)   Una de las cosas con las que acostumbramos a honrar el Shabat, es lo que cantamos en las Zemirot Shabat: los que se atrasan para salir del Shabat y los que se apresuran para venir...
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SE ADELANTAN...

Cuidarás el día de Shabat para santificarlo... (Devarim 5,12)

 

Una de las cosas con las que acostumbramos a honrar el Shabat, es lo que cantamos en las Zemirot Shabat: los que se atrasan para salir del Shabat y los que se apresuran para venir...

Y así escribió el Rambam, que la persona debería estar esperando la llegada del Shabat así como espera la llegada de un visitante importante.

Cuentan sobre los “grandes” de Israel, que acostumbraban a preparar todas las necesidades del Shabat, bien temprano, para poder esperar con tranquilidad, la llegada de la Reina Shabat.

Junto a muchos de nosotros, debido a nuestros grandes pecados – dice el rab hagaon Reuben Karelinstein ztz”l – muchos de los preparativos quedan para último momento...

No resulta nada asombroso que el instinto del mal se ponga a bailar, en esos momentos, en muchas de las casas.

Y ya lo dijo Shlomo Hamelej (Kohelet 2,14): "el sabio tiene los ojos en su cabeza..." Por eso, cada uno podrá ver como organizarse para realizar todas las necesidades de Shabat en horas tempranas, y así recibir al Shabat con dignidad.

El Mashguiaj MiSlavodka ztz”l explica la diferencia entre quien es apresurado y quien es abandonado, de la siguiente forma: el que se apresura, dirá que todo lo que puedes hacer hoy, ¿por qué dejarlo para mañana? En cambio, el perezoso dirá: lo que puedo hacer mañana, ¿por qué tengo que hacerlo hoy?

Es necesario recordar, que el apresuramiento es una de las cuestiones centrales en el servicio al Creador, y en especial, cuando hablamos de adelantarnos a la entrada del Shabat, que a veces – lo alenu – puede hacernos llegar a la profanación...

Me contó el rab Kaplan, de Tzfat, que en su juventud, junto a un grupo de amigos, fue invitado a la casa de una de las familias de la ciudad donde estudiaba.

Un día viernes por la mañana, él escucha a la dueña de casa que le dice a su esposo, que debía viajar a cierto lugar: asegúrame, que volverás a casa antes de las doce del mediodía.

El marido le aseguró que haría todo lo posible para regresar bien temprano, y salió al camino.

Con la Ayuda del Cielo, el hombre consiguió llegar unos minutos antes de las doce, cuando la mujer ya estaba parada junto a la ventana, mirando hacia todas partes, y esperando su llegada.

El rabino Kaplan no pudo contenerse. Se dirigió a la mujer y le preguntó:

¿acaso no falta – todavía – mucho tiempo para la entrada del Shabat?, ¿por qué tanta preocupación?

La mujer le respondió, diciendo: ven y te voy a contar, y entonces, podrás entenderlo todo. Y comenzó su relato:

Nosotros tenemos un solo hijo. Cuando nació – descubrieron un defecto en su corazón. Todos los doctores – los más grandes doctores – dijeron que no podían hacer nada. No había remedio para la enfermedad...

Fuimos muy rápido a ver al “Jafetz Jaim” ztz”l, estallé en llanto, y le dije:

¡Rebe!, éste es nuestro único hijo. No hay más, y no habrá otros hijos. Tenga piedad de nosotros, y haga algo, ¡qué el niño viva!

Me dijo el “Jafetz Jaim”: ¿y yo qué puedo hacer, después de que los doctores dijeron que no hay medicación para la enfermedad?... Hay sólo una cosa que todos podemos hacer:¡Tefila!

Mi llanto aumentó, y le dije: ¡Rebe!, ¡una bendición!

Y el “Jafetz Jaim” seguía con lo suyo: ¿en qué puede ayudar una bendición mía?...

Entonces, agregó y dijo: nosotros decimos en el Kabalat Shabat (al recibir el Shabat), el canto Leja Dodi, y entre sus estrofas, cantamos al Shabat Kodesh: porque es la fuente de la bendición...

Yo sé que ustedes cuidan el Shabat, pero, vamos a comprometernos a honrar el Shabat un poco más, un poco más de honor para el Shabat Kodesh...

Y en consecuencia, el Shabat, que es la fuente de la bendición, dará su bendición...

Le pregunté: ¿qué podemos hacer?

Y él respondió: se comprometerán a dos cosas. La primera: cada día viernes, al mediodía, la mesa ya estará servida en honor al Shabat.

La segunda cosa: después de encender las velas de Shabat, nadie, en la casa, hará ningún trabajo...

A veces, olvidamos hacer alguna cosa, y decimos “todavía hay mucho tiempo hasta la puesta del sol”. Para ustedes – después de encender las velas de Shabat – ¡no hay más tiempo!

Aceptamos las dos condiciones, y el “Jafetz Jaim” dijo: desde este momento, ¡ya no se preocupen! El Shabat dará su bendición a vuestro niño, y sanará...

Pasaron unos meses, y viajamos con el niño a Vilna, para que lo vea un gran profesor.

El observó la historia clínica del niño, y después le hizo una revisión muy detallada.

Algo pasaba... Volvió a revisar la historia y otra vez, revisó al niño, cambiando los instrumentos.

De pronto dijo: si no fuera necesario decirlo – no lo diría: sepa usted, honorable señora, a usted le han cambiado su niño por otro, y sobre esto, ¡no tengo ninguna duda!

Sonreí y le dije: A mi Moishele, nadie me lo ha cambiado. Tampoco su corazón lo cambiaron por otro...

Pero estuve con el “Jafetz Jaim”, y él sabe cómo ¡cambiar un corazón sin cambiar el corazón!...

Y ahora, seguramente, entiendes bien – concluyó la dueña de casa su relato – por qué le pedí a mi esposo que me asegure que volvería a casa en horas tempranas, y por qué estaba parada junto a la ventana, esperando su regreso...

Likrat Shabat Leju Venelja, Ki Hi Mekor Haberaja... Vamos todos a recibir el Shabat, porque es la fuente de la bendición...

Ieji Reuben.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz"l

Shlomo Ben Simi z”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom



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