Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

Hasta el alma Hoja2

HASTA  EL  ALMA…    Y éstas son las leyes que puse frente a ustedes… (Shemot 21,1)  Explica Rashi: en todo lugar donde está escrito “ELE” (ésta o éstas), anula lo dicho anteriormente. Pero, cuando está
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HASTA  EL  ALMA…   

Y éstas son las leyes que puse frente a ustedes… (Shemot 21,1) 

Explica Rashi: en todo lugar donde está escrito “ELE” (ésta o éstas), anula lo dicho anteriormente. Pero, cuando está escrito “Veele” (y ésta o y éstas), aumenta sobre lo anterior… y en este caso, aumentamos: así como lo dicho en la perasha anterior viene del Monte Sinai, también lo dicho en esta perasha, viene del Monte Sinai…

Mishpatim – o leyes – son los preceptos sobre los cuales entendemos el motivo, como – por ejemplo – las leyes sobre los robos y daños que una persona le hace a otra, donde la rectitud, la ética y la justicia, nos dicen que no debemos provocar daños a nuestros semejantes, ni tampoco robarle su dinero u otras pertenencias…

Frente a estas leyes, tenemos Jukim – o decretos – donde no entendemos el motivo para cumplir estos preceptos. Pero, nosotros cumplimos todos – los decretos sin entender, y las leyes, no por entenderlas, sino porque Hashem nos lo ordenó así en el Monte Sinai. Y nuestros sabios disertaron – como explicó Rashi – así como los primeros vienen de Sinai, también los siguientes vienen de Sinai, que también los preceptos “lógicos”, los cumplimos sólo porque es la Voluntad de Hashem…

En verdad – también cuando nosotros entendemos las leyes, de todas formas, como dijeron en nombre del gaon, rabi Jaim Mibrisk ztz”l, “no matarás” no está prohibido por ser algo despreciable… el hecho de matar a otra persona. El sentimiento de rechazo que me impide hacerlo, también surge de la fuerza de la prohibición que trae la Tora… y si no fuera porque la Tora lo prohíbe, no tendríamos ningún impedimento para hacerlo.

Entonces, como el motivo de la prohibición es el mismo precepto, la consecuencia – el rechazo – es lo que nos protege de la prohibición. También con las leyes (Mishpatim) que entendemos, saber el motivo no será la causa para evitar que caigamos en la prohibición, la causa es que fuimos ordenados por el Creador, y esta causa, o – nos prohíbe directamente hacerlo (como orden de Hashem), o – nos lleva a entender el motivo, y por consiguiente, no hacer lo prohibido…

Parecen dos cosas diferentes, pero es sólo una. La orden de Hashem la cumplimos directamente, o esta orden nos hace buscar el motivo y el motivo nos lleva al cumplimiento. Pero, como dijimos, tenemos los decretos (Jukim), y también fuimos ordenados sobre ellos. Y aquí el motivo, se oculta de sí mismo, porque así es la Voluntad de Hashem Itbaraj, que los decretos se cumplan, sin entender el porqué de las cosas…

Cuando Hakadosh Baruj Hu viene a entregar la Tora al pueblo de Israel, en un principio, se adelantó para preguntar a los pueblos del mundo, si ellos tenían la voluntad de recibir la Tora o no (Eja Rabati, Midrash Tanjuma). Los pueblos preguntaron qué estaba escrito en la Tora, y cada uno de los pueblos, encontró en la Tora – justamente – la prohibición que para ese pueblo, es necesaria para vivir, como el aire que respiran. Por eso, los pueblos se niegan a recibir la Tora. La dificultad para los pueblos del mundo, fue la curiosidad, al preguntar qué está escrito, porque cuando preguntamos, siempre vamos a encontrar cosas que no son cómodas para su cumplimiento…

Sin embargo, la grandeza de Israel fue doble… por un lado, ellos no peguntaron qué está escrito, y además, ellos proclaman “Naase Venishma” (haremos y escucharemos), es decir – explica el rab hagaon Jaim Friedlander ztz”l – con la fuerza de adelantar el “Naase” al “Nishma”, también, después del “Nishma”, Israel no cumplirá los preceptos porque ahora escucharon y entendieron los motivos de los preceptos, sino que, la fuerza del cumplimiento y, el alejarse de las prohibiciones, nos hacen posible que el “Naase” tenga un poder especial y que el “Nishma” sea considerado – simplemente – como un estudio, donde Hakadosh Baruj Hu nos revela los motivos…

Rabi Iorujam Mimir ztz”l dice que (lo que traducimos como motivo -Taam, viene de la palabra “Teima”.  Y cada persona “probará” – en el cumplimiento de los preceptos – de acuerdo a su nivel, pero el cumplimiento siempre será porque Hashem lo ordena…

Escribió el Rambam (leyes de Reyes 8,11): todo el que acepta cumplir con siete preceptos y se esfuerza para cumplirlos, será un piadoso entre los pueblos del mundo, y tiene parte en el mundo venidero… siempre y cuando lo hace, porque Hashem lo ordenó en la Tora… pero, si lo hace porque está convencido en su pensamiento, que es algo bueno o correcto, ético o moral, será un “Guer Toshav”, ni un piadoso entre los pueblos, ni tampoco uno de sus sabios… será un no iehudi, que cumple los siete preceptos de los hijos de Noaj, sólo, porque los entiende.

Está escrito: el temor a Hashem es la sabiduría… y si no cumplimos los preceptos porque Hashem lo ordena, sino porque sólo entendemos que es necesario cumplirlos, nunca podremos alcanzar la sabiduría que proviene del temor al Cielo.

Y más y más, para Israel, que estamos obligados a los seiscientos trece preceptos, el motivo principal del cumplimiento es hacer la Voluntad de Hashem Itbaraj, y con la fuerza del temor al Cielo, alcanzaremos la sabiduría que proviene de ese temor…

Otra cosa escribió el Rambam (Shemona Perakim, p.6), y trajo la opinión de los filósofos, que discutieron sobre cuál es el nivel más alto: ¿acaso un piadoso a quien nada ni nadie lo impulsa a cometer pecados, y como algo natural sigue haciendo cosas buenas?, ¿o tal vez, una persona que tiene el deseo de pecar, pero gobierna sobre sí mismo y logra vencer al deseo?

Aparentemente (y tal vez, éste sea el pensamiento de los filósofos), la categoría del piadoso es más alta sobre la persona que gobierna su instinto, porque, de una manera o de otra, el deseo de hacer algo malo, es algo malo en el alma, como dijo Shlomo Hamelej (Mishle 21,10): un alma con maldad, será malvada… – inclusive si no hace ningún mal, solamente tiene ese deseo e intenta dominarlo… con esto ya se llama malvada…

Dice el Rambam: cuando profundizamos en las palabras de nuestros sabios, sobre este asunto, encontramos que la persona que tiene deseos de pecar y gobierna sobre ellos, es más importante y más íntegra que quien no siente deseos ni tampoco debe esforzarse para dominarlos… hasta tal punto, que dijeron: toda persona, cuando es más importante y más completa, su deseo por el pecado y su esfuerzo por dominarlo, será mayor…

Como está escrito en el tratado de Suca (hoja 52a): todo el que es más grande que su compañero, su instinto (del mal) es más grande…

Y al parecer, esto tampoco es suficiente, hasta que dijeron, la recompensa de quien gobierna sobre su alma, crece, de acuerdo al esfuerzo que invierte para ejercer ese gobierno, y dijeron (Pirke Avot 5,22): de acuerdo al esfuerzo, la recompensa…

Al parecer, no podemos decir más, pero… sí podemos… ¿Acaso está decretado que una persona sienta deseos de pecar? Y estamos prevenidos para no decir: yo, por mi forma de ser, no voy a desear pecar en esta u otra cosa, a pesar de que no está prohibido por la Tora…

Está escrito en el Midrash: dijo rabi Shimon, hijo de Gamliel: que la persona no diga: es imposible que yo coma carne con leche, es imposible que yo vista lana y lino, es imposible que yo tenga una relación prohibida… sino, lo que debemos decir es: es posible… ¿y qué puedo hacer, si mi Padre Celestial decretó sobre mí?…

Encontramos – entonces – todo lo contrario, que la Voluntad del Creador, es que nosotros, con nuestro esfuerzo, evitemos el pecado, ¿por qué? Porque, justamente, ese deseo está presente.

Y podemos entender con simpleza, que los dos pensamientos con que iniciamos, se contradicen entre sí.

El Rambam, en la discusión de los filósofos, sostiene que ellos no dicen bien, pero las dos posturas son verdaderas y no hay ninguna discusión… y estos son los males junto a los malvados filósofos, que afirman, que quien no tiene deseos es más importante frente a quien los tiene y conquista su instinto – tanto en asuntos que encontramos en todas las personas, que son cosas malas, como el derramamiento de sangre, los robos y engaños, dañar al que no me hizo mal, pagar con mal a quien me hizo un bien, despreciar al padre y a la madre, y cosas parecidas…

Estos son los preceptos, sobre los cuales dijeron nuestros sabios, en el tratado de Ioma (hoja 67a): si no hubieran estado escritos, habría sido digno que se escribieran – y al respecto, dijeron los sabios Ajaronim (los últimos, más cercanos a nuestros tiempos) que las cosas salieron mal (o se equivocaron) – porque aquí estamos hablando de preceptos que son “lógicos”.

Y no hay lugar a dudas, el alma que desea, tiene un defecto frente al alma que no tiene ninguno de estos deseos no buenos, ¿cuándo?, cuando no se esfuerza para dominar estos deseos.

Pero, de acuerdo a lo dicho por nuestros sabios, cuando nos esforzamos para eliminar todos estos deseos y conquistamos el instinto, esto es más importante – y desde luego – la recompensa proporcional al esfuerzo – significa, simplemente, que estamos llevando la Tora a la práctica… y aquí encontramos la Verdad…

Si no fuera por la Tora no veríamos las cosas no buenas como tales… por esto dijeron nuestros sabios, que es necesario sacrificarnos, “poner el alma”, con amor, para evitar todas estas cosas no buenas, porque es la orden de Hashem, y está escrito en la Tora… Si esto no existiera, no tendríamos nada por lo que esforzarnos, con lo cual, tampoco habría recompensa, y como decía el Gaon de Vilna, si no tenemos este trabajo, ¿para qué vivimos?…

Sifte Jaim.

LEILUY NISHMAT

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l

Shlomo Ben Simi ztz”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom

Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu  Aleha Hashalom

Olga Bat Rosa Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom



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