Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

La Hoja Parashat Shelaj 1

BS”D SI CUIDO EL SHABAT… En el día de Shabat… (Bamidvar 15,32)   En nuestras canciones de Shabat, nosotros cantamos: si yo guardo el Shabat, Hashem me cuidará… – dice el rab hagaon Arieh Shejter ztz”l – al que cuida el
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BS”D

SI CUIDO EL SHABAT…

En el día de Shabat… (Bamidvar 15,32)

 

En nuestras canciones de Shabat, nosotros cantamos: si yo guardo el Shabat, Hashem me cuidará – dice el rab hagaon Arieh Shejter ztz”l – al que cuida el Shabat, el Shabat lo cuida y lo protege.

De acuerdo a esto, explica el Ture Zahav ztz”l, que – en verdad – el iehudi que cuida el Shabat, no necesitaría decir, en la Tefila de la noche del viernes, el rezo de “Hashkivenu”, que lo recitamos para que sea un cuidado frente a cualquier clase de peligro…

De todas formas, nosotros lo recitamos, porque no podemos atestiguar – con absoluta seguridad – que nosotros cuidamos el Shabat como lo establece la Halaja…

El Ture Zahav, vivió hace unos trescientos años, en la generación del entendimiento, la generación de los grandes del mundo. Con todo eso, él atestigua sobre los integrantes de su generación, que no pueden decir sobre sí mismos, que cuidan el Shabat siguiendo estrictamente al Shuljan Aruj.

En cambio, nosotros, viviendo en esta generación tan pobre – pensemos – ¿qué podríamos decir?

Está escrito en la Mishna (Pirke Avot 2,5): un ignorante nunca será un piadoso

Una persona, a la que le falta el conocimiento de la Tora y sus leyes, nunca podrá cuidar la Tora y sus preceptos como dice la Halaja. No alcanza con la voluntad y el enorme deseo de cuidar el Shabat. Dice la Guemara, en el tratado de Jaguiga (hoja 10a), que las leyes de Shabat son como montañas, que están colgadas de un cabello…

Existen infinitas leyes, repletas de detalles. Y el que no es un experto en estos detalles – también cuando tenga toda la buena voluntad – no logrará cuidar el Shabat, dignamente.

El “Jafetz Jaim” ztz”l, en la introducción de las Halajot Shabat de su obra monumental – el Mishna Berura – escribe sobre la tremenda necesidad de estudiar las leyes de Shabat, como cosa imprescindible cuando nuestra intención es el cumplimiento del Shabat.

Y éstas son sus palabras: ¿de qué forma nosotros podemos alcanzar la categoría de cumplir el Shabat según la Halaja?

El consejo – único – para lograrlo, es apresurarnos para estudiar las Halajot Shabat – y repasar el estudio siempre – para saber qué está prohibido y qué está permitido…

Sin esto, inclusive cuando estudiemos todos los asuntos de reproche (Musar), que nos advierten sobre el digno cuidado del Shabat, no nos serán de utilidad…porque si nosotros pensamos, sobre determinada cosa, que no es un trabajo prohibido en Shabat, de nada servirá todo el Musar que estudiemos…

Una persona puede saber – muy bien – que profanar el Shabat es un pecado de los más graves… pero – lo alenu – está propensa a profanar el Shabat una y otra vez, debido a la falta de conocimientos.

Y no está pecando porque desea pecar, sino – simplemente – porque no sabe que está realizando una acción prohibida, considerada como un trabajo en Shabat…

Agrega el “Jafetz Jaim” y escribe: y ya nos atestiguó, el gran sabio, autor del libro “Urim Vetumim”, en otro de sus libros, el “Iaarot Dvash” (se refiere a rabi Ionatan Aivishiz ztz”l), que no existe la posibilidad de salvarnos de las prohibiciones del Shabat, si no estudiamos todas las leyes hasta aprenderlas con claridad, y para esto debemos estudiar mucho, mucho

El “Jazon Ish” ztz”l afirmó, que todo el fortalecimiento con que una persona se fortalece (valga la redundancia) en su espiritualidad, ejerce su influencia sobre las personas cercanas y también sobre las más alejadas (se refiere a un acercamiento o alejamiento físico o parental).

Cuando una persona se fortalece en el estudio de la Tora, su influencia no llega – solamente – a la gente que estudia Tora, sino también, a otras personas que están alejadas del cumplimiento de la Tora y de los preceptos.

Igualmente, cuando nos fortalecemos en el cumplimiento del Shabat, y estudiamos las Halajot Shabat, aparece una finalidad muy grande e inmediata… primero, para nosotros mismos, porque todo estudio y conocimiento adicional en las leyes de Shabat, puede salvarnos – sin exagerar – de una profanación del Shabat.

Pero, hay una segunda finalidad, porque no sólo consigue algo para sí mismo – en su fortalecimiento con el estudio de las Halajot Shabat – ya que la influencia se extiende y se distribuye, en todas direcciones… y hasta se aleja y llega hasta personas alejadas de la Tora, de los preceptos, y desde luego, también alejadas del cuidado del Shabat…

En el Kibutz “Guivat Jaim” vivía un Shojet (el encargado de degollar animales de acuerdo a la Halaja), que agradaba a todos con su buen semblante – como está escrito sobre Aharon Hacohen – que su barba blanca descendía sobre sus cualidades…

Cuando sus hijos crecieron un poco, tuvo la intención de pagar lo que fuera necesario para conseguir educación de Tora, aunque sospechaba – con mucha razón – en la mala influencia del entorno…

-¿Qué hacemos? – se preguntaba.

Fue a ver al “Jazon Ish” y le planteó la situación, mientras le preguntaba si debía abandonar el Kibutz.

Le dijo el “Jazon Ish”: ¡No abandones el lugar!, no tienes idea qué importante es tu presencia allí, hasta dónde puedes ejercer una buena influencia sobre la gente del lugar…

-¿Y qué pasará con la educación de mis niños? – preguntó el Shojet – la influencia viaja en ambas direcciones: así como usted dice que mi presencia es importante como una influencia positiva hacia otras personas, también ellos transmiten una influencia negativa a sus alrededores, y esto puede afectar al crecimiento espiritual de mis hijos… ¿quién podrá garantizar que la gente del lugar no influya negativamente sobre mis niños?

Dijo el “Jazon Ish”: ¡yo seré tu garante!

Y en efecto – la garantía del “Jazon Ish” no es una garantía dudosa – y el Shojet tuvo el mérito de que todos sus hijos crecieran con temor al Cielo e integridad en el cumplimiento de la Tora y sus preceptos…

Veamos más garantías del “Jazon Ish”…

En su tiempo, prohibió el uso de la electricidad (de la compañía de electricidad de Israel) en Shabat. Además de distintos motivos que pasan por prohibiciones en Shabat, en esto hay – también – una gran profanación del Nombre de Hashem. El “Jazon Ish” dijo que una persona que utiliza la electricidad generada por iehudim, se compara con el hombre al que le encienden una vela – en pleno Shabat – para que pueda leer del Sidur y cantar, en el Kabalat Shabat, el “Leja Dodi”… ¡terrible!

El que conoció el ambiente y todo el entorno de la época en que se difundió la orden del “Jazon Ish”, sabe que cumplir con sus palabras no sería nada simple…

Los iehudim observantes en un pueblo o ciudad nuevos, eran una pequeña minoría. La pobreza gobernaba sobre todos. No había mucho conocimiento y la gente no era tan estricta en los detalles de la Halaja (Ley).

Nosotros vivíamos en Tel Aviv, y todos, a nuestro alrededor, utilizaban la electricidad en Shabat.

Pero, mi padre ztz”l, que era muy cercano al “Jazon Ish”, fue a verlo y le preguntó si debíamos dejar de utilizar la electricidad en Shabat.

Cuando el “Jazon Ish” le confirmó que no debe utilizarse la electricidad en Shabat, mi padre preguntó: ¿y qué pasará con los alimentos?, seguramente se van a estropear. Y si tenemos dos días seguidos, Shabat y fiesta, o a la inversa, ¿cómo se conservarán los alimentos sin refrigeración?

Respondió el “Jazon Ish”: no te preocupes, con el cuidado del Shabat no hay pérdidas… yo te garantizo, que la comida se mantendrá fresca…Y así fue…

La bendición del “Jazon Ish” se cumplió más que lo imaginable. La comida en nuestra casa, se mantuvo sin refrigerador, y nunca se estropeó, a pesar de que en cada Shabat, desconectamos el refrigerador de la electricidad.

Mi padre, acostumbraba – con mucha frecuencia – viajar desde Tel Aviv hasta Bnei Brak, a la casa del “Jazon Ish”.

Muy cerca de nuestra casa, había una estación de taxi, que mi padre utilizaba para la mayoría de sus viajes – que no eran pocos.

Muchos de los conductores – por nuestros grandes pecados, lo alenu – trabajaban en el Shabat Kodesh.

Las ganancias que obtenían en Shabat, triplicaban lo que ganaban en un día de la semana, y no dejaba mucho lugar a la discusión sobre el tema.

Pero, cada vez que mi padre viajaba en uno de los taxis, conversaba con el conductor, e intentaba convencerlo de que no era bueno para él, trabajar en Shabat. “El Shabat es la fuente de la bendición, si prestas atención, verás que toda la ganancia que viene de la profanación del Shabat, se va en arreglos del automóvil, en medicinas o en la reparación de otros daños… con lo que no trae ninguna bendición, ¿no es una pena trabajar para perder todo el esfuerzo?”

Con el paso del tiempo, me encontré con muchos conductores de taxi, y ellos me contaron que, en el pasado, trabajaron en Shabat… Pero un día, decidieron que sus automóviles no trabajarían más durante el Shabat, y pudieron ver la bendición en sus esfuerzos, y ganaron mucho más de lo que ganaban en tiempos pasados, cuando trabajaban en Shabat.

El Shabat, que es la fuente de la bendición, devolvió el sacrificio…

Arieh Shaag.

 

LEILUY NISHMAT

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l

Shlomo Ben Simi ztz”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom

Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom

Olga Bat Rosa Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom



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