
NO SE JUNTAN
Porque no serviste a Hashem, Tu D-s, con alegría y buen corazón
(Devarim 28,47)
De este versículo – dice el rab hagaon Reuben Karelinstein ztz”l – surge, que el reproche, no está dirigido al delincuente que no escucha la Voz de Hashem y deja de cumplir los preceptos de la Tora.
Está dirigido a todos nosotros, que cumplimos los preceptos, que escuchamos la Voz de Hashem, pero no los cumplimos con alegría, amor y temor...
Dijo rabi Jaim Vital ztz”l, que el Haari Hakadosh (Arizal) tuvo el mérito de alcanzar semejante altura espiritual, sólo gracias a la alegría que sentía con el cumplimiento de los preceptos...
Rabenu Iona escribió, en el Shaarei Teshuva (las puertas del arrepentimiento, cap.2):
Y sabrás, que el alma del malvado – que todo su deseo es satisfacer las necesidades de su cuerpo, en vida, y su deseo lo separa del servicio a Su Creador, y lo separa de sus raíces... Descenderá en su muerte bien abajo, a la tierra, al lugar de sus deseos, y allí quedará, como su naturaleza, como la ceniza que desciende y no sube... – hasta aquí, Rabenu Iona.
Rabi Eliahu Lupian ztz”l, estudió de lo dicho por Rabenu Iona, que viene a decirnos a quién se lo llama Rasha (malvado).
Nosotros estamos acostumbrados a pensar que Rasha es una persona que se libró de las órdenes de la Tora, alguien que comete pecados y no cuida la Tora ni los preceptos.
Pero, Rabenu Iona, escribió algo distinto: en el alma del Rasha – todo su deseo es satisfacer las necesidades de su cuerpo, en vida... Es decir: en todos los placeres de este mundo – él los disfrutará con todo el deseo (como decimos: con todas las ganas). Cuando tiene que ocuparse de las necesidades del cuerpo, lo hace con lujo de detalles. Cuando come – se preocupa de tener a mano todo lo que le gusta o le apetece, la comida tiene que estar perfecta. El deseo por el dinero, hace que ponga todo su corazón para obtenerlo...
Pero, cuando llega el momento de hacer algo para el Cielo, para el servicio al Creador – tal vez cumple con todo, pero sin deseo. El no corre a estudiar, tal vez sean muy pocos lo que lo hacen... El reza, como por inercia, sin empuje propio, sin fuerza, sin la conexión con Hashem, sin alegría... A este tipo de personas, Rabenu Iona las llama Rasha... ¡Terrible entre lo terrible! ¿Acaso hace falta un fortalecimiento más grande para cumplir los preceptos con deseo, con alegría y buen corazón?
Veamos: Un justo, que siempre tiene el deseo fuerte y constante para cumplir preceptos, estará siempre alegre... Y también cuando tenga – lo alenu – sufrimientos. ¿Y cuál es el motivo?, ¿por qué está siempre con alegría? Muy simple: porque está junto a Hakadosh Baruj Hu...
Su fuente de vida son la Tora y los preceptos. El que se encuentra – siempre – con Hakadosh Baruj Hu, puede absorber fuerzas, potencia para el alma, y alegría... como encontramos en los Divre Haiamim (1, 16,27): la fuerza y la alegría, en su lugar...
Nuestros sabios disertaron sobre el versículo (Vaikra 18,5): y cuidarán Mis Decretos y Mis Leyes, que (ustedes) realizarán, y vivirán en ellos – y no morirán en ellos...
La explicación más simple: la Tora viene a enseñarnos que cuando hay peligro de vida, esto desplaza a todo el cumplimiento de la Tora.
Pero... escuché de rabi Hilel Vitkind ztz”l, que dijeron nuestros sabios – enseñándonos Musar (reproche) – que la Tora viene a decirnos, que tenemos la obligación de saber y sentir, que el cuidado de la Tora y los preceptos son nuestra fuente de vida.
Cuidar la Tora y los preceptos, no sólo sirve para no quemarnos en el infierno, sino para “vivir en ellos” – ¡ellos son los que nos dan la vida!
Escuché que una vez, llegó un iehudi muy adinerado a pedir consejo junto al “Jazon Ish” ztz”l, sobre un tema determinado. Finalizada la conversación, el iehudi dejó una moneda sobre la mesa, para el “rescate del alma”. El Jazon Ish se dirigió al iehudi y le pidió que se lleve su moneda, porque él no toma dinero de la gente que viene a pedirle ayuda... El hombre le preguntó: si es así, ¿de qué vive el rabino? Y el Jazon Ish le respondió: cuando hago el favor con las personas – este favor es el que me da vida...
Esto lo podemos describir mejor a través de un disertante, en una de las conferencias que escuché – dice rabi Reuben: hay personas que, en lugar de tener seiscientos trece preceptos, tienen seiscientos trece problemas...
¿Será mejor no comenzar?... Tienen el problema de que hace falta rezar... Tienen el problema de tener que cuidar el Shabat... Tienen el problema del cuidado de los alimentos Kosher... Y así, con todos los preceptos...
Si así es la forma en que viven su Idishkait (judaísmo) – ¡oy vavoy! El Idishkait es como una antorcha, y podemos vivirlo con todo su fuego... Una hoja de Guemara es ¡la vida! El cuidado del Shabat nos llena de vida... Cuando un hombre se levanta en la mañana, necesita pedir, correr, colocarse los Tefilin... No dar vueltas a la correa, por costumbre, con la inercia, o solamente, porque no tiene alternativa.
David Hamelej dijo (Tehilim 119,20): se desgarra (Garsa Nafshi) mi alma, al desear Tus Juicios todo el tiempo...
Los comentaristas explicaron la palabra “Garsa”, que significa ruptura... y el rey David intenta decirnos que su alma se rompe de tanto deseo, todo el tiempo, por Tus Juicios... y así podemos explicar el concepto de la búsqueda permanente para lograr sentir deseo, en el cumplimiento de los preceptos.
Es necesario saber una cosa muy simple: no es posible querer este mundo y querer el mundo venidero. Juntos, simplemente – no funciona... Es una contradicción entre dos cosas que no pueden juntarse una con la otra, no hay cómo compararlas.
El Jovot Halevavot (Jeshvon Hanefesh, 3) escribió:
Y ya lo dijo uno de los grandes sabios: así como no pueden juntarse en un recipiente el agua y el fuego, de la misma forma tampoco podrán juntarse en un corazón creyente, el amor a este mundo con el amor hacia el mundo venidero.
Y agregaron: este mundo y el mundo venidero, son como dos mujeres extrañas (una de la otra), cuando se quiere a una de ellas, se rechaza a la otra, o aunque no la rechace, la mujer también se sentirá rechazada...
Hay una frase impresionante del Rambam, en el More Nevujim, que nos describe – con exactitud – estas palabras:
El arreglo del cuerpo es una destrucción para el alma, y la destrucción del cuerpo será el arreglo para el alma...
Del versículo con el cual comenzamos, podemos aprender mucho más. La alegría es un gran fundamento en el servicio a Hashem. Y cuando hablamos de alegría, nos referimos a la alegría del precepto. No alcanza sólo con servir a Hashem, es necesario hacerlo con alegría, porque aquí – el reproche – no viene por no haber cumplido los preceptos, sino “sólo”, por no haberlos cumplido con alegría, con lo mejor del corazón...
Tal vez, esta alegría, desde luego, viene acompañada del correspondiente temor al Cielo – como está escrito, con alegría y temblor...
Cuando servimos al Creador con apegamiento, por un lado, el alma se llena de temores, y el cuerpo tiembla... pero, además, hay otra parte, no menos importante: la alegría...
Debemos alegrarnos, con una alegría inmensa – no como una obligación que se nos impone, sino por el mérito que tenemos, al poder pararnos frente a nuestro Creador, y servirlo con todo nuestro corazón... un mérito reservado sólo para unos pocos...
Rabi Jaim Itzjak Jaikin ztz”l, de la ciudad de Aiz-les-Bains, en Francia, fue alumno del Jafetz Jaim ztz”l, y también, muy cercano a rabi Eljonon Vaserman, Hashem vengue su sangre...
El contó, que cuando rabi Eljonon se colocaba los Tefilin, su bendición se escuchaba como se escucha nuestra bendición sobre el Shofar, en Rosh Hashana...¡No menos!... Bendecía con temor, con alegría, y todo su ser estaba lleno de intención...
Tal vez, nosotros nos asombramos, pero al pensarlo por segunda vez – podemos preguntar - ¿acaso hay aquí, alguna novedad?, ¿acaso el precepto del Tefilin es menos importante que el precepto del Shofar?
Sabemos, que el precepto del Tefilin nos conecta con el Creador del Mundo, y con él estamos – literalmente – maniatados. Debería darnos miedo... tal vez...
Cuando sabemos que todos – absolutamente todos – los preceptos nos unen al Bore Olam, por un lado, cumplimos el precepto con temor, con temblor y sudor – como está escrito. Pero, por otra parte – no hay alegría tan grande como esta alegría... La alegría del precepto es tan grande, porque – justamente – nos acerca y nos conec ta con Hakadosh Baruj Hu, como dijo David Hamelej (Tehilim 73,28): ypara mí, el acercamiento a Hashem, es bueno...
Ieji Reuben.
Leiluy Nishmat
Israel Ben Shloime ztz”l
Shlomo Ben Simi z”l
Rab Itzjak Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom
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