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QUIERO UN MILAGRO
Pinjas, hijo de Elazar, hijo de Aharon Hacohen… (Bamidvar 25,11)
Rashi Hakadosh, explica que la Tora detalla la genealogía de Pinjas, porque las tribus lo despreciaban y decían: miren a este Ben Puti, que el papá de su mamá (Putiel=Itro) Pitem-engordaba los terneros para la idolatría…
Vamos a pensar – dice el rab hagaon Reuben Karelinstein ztz”l – en este versículo, y encontraremos una gran enseñanza. En esos momentos había una epidemia, en la que ya, habían muerto, veinticuatro mil personas. La congregación de Israel ve como van cayendo uno a uno, sin pausa…
De pronto, viene Pinjas, mata a Zimri y a Kozbi… y se detiene la epidemia… Si no fuera por lo que hizo Pinjas, la situación era lo más parecido a la exterminación – lo alenu – y la prueba, son las palabras de Hakadosh Baruj Hu: y no exterminé a los hijos de Israel con Mi Celo…
Podemos preguntarnos: ¿cómo debemos comportarnos con un hombre que salva a toda la congregación de Israel del exterminio? Yo recuerdo, que una vez, en el barrio “Beit Israel”, en Ierushalaim, un grupo de terroristas dejó una bomba dentro de un tacho de basura, y al pasar por allí, un iehudi descubrió la existencia de esta bomba.
De inmediato, trajeron expertos – de la policía o del ejército – que desarmaron la bomba y todo terminó para bien, en paz… No queremos pensar qué hubiera pasado si – Jalila – este hombre no habría encontrado la bomba. Si la bomba explotaba la tragedia hubiera sido terrible. ¡Cuánto debemos alabar y agradecer a este iehudi que salvó la vida de tantos vecinos!
Y vemos que Pinjas, salvó a toda la congregación de los hijos de Israel de la exterminación, y cuánto tendrían que agradecerle y alabarlo… ¿Y qué hicieron en lugar de agradecer y alabar? Le dijeron: ¿tú sabes quién fue tu abuelo?, él engordaba los terneros para ofrecerlos a la idolatría… Y aunque está escrito que fueron las “tribus” quienes lo despreciaron, seguramente fueron contados… pero también, a esos pocos, es difícil entenderlos, porque Pinjas los salvó a todos, y esos contados están incluidos, ¿por qué – ahora – ustedes vienen a recordar a su abuelo?, y más, cuando este abuelo – hace tiempo – volvió al buen camino…
Vemos – entonces – de qué forma, es posible ser desagradecidos, y hacer depender esta actitud de palabras vanas, sobre un hombre que nos salvó a todos de la exterminación, hasta que viene Hakadosh Baruj Hu y corrige la situación, diciendo: Pinjas, hijo de Elazar, hijo de Aharon Hacohen… Nuestros sabios, de bendita memoria, enumeran diez milagros que se le hicieron a Pinjas, en el momento en que fue a matar a Zimri…
Y si pensamos en estos milagros, veremos, que sin ellos, Pinjas, jamás hubiera podido hacer lo que hizo… El mismo Pinjas – sabía – que necesitaba un milagro por sobre la naturaleza, y es necesario entender cómo es que fue con la intención de matar a Zimri, sabiendo que, por la vía natural no estaba en condiciones de hacerlo… ¿acaso podemos hacer algo cuando sabemos que – sin otra alternativa – necesitamos esperar un milagro?
La Guemara, en el tratado de Berajot (hoja 20a), pregunta, ¿por qué para los “primeros” había milagros, en cambio, en las generaciones últimas no tenemos milagros? Y la prueba de esto, la encontramos cuando faltaban las lluvias en los tiempos de rab Iehuda…
A rab Iehuda le alcanzaba con quitarse un zapato – y comenzaba la lluvia. En cambio, nosotros, ayunamos y gritamos (nos quitamos los dos zapatos ), y no sentimos que llegue la respuesta desde el Cielo… Contesta la Guemara: los primeros entregaban sus almas por la santidad de Hashem, nosotros, no entregamos las almas por la santidad de Hashem…
Cuenta la Guemara y nos trae un ejemplo de esta entrega: cuando rab Ada, hijo de Ahaba vio a esa mujer Cuti que – en la calle – vestía prendas sin el recato suficiente, pensó que era una hija de Israel… se levantó y rompió sus vestimentas… Por el error tuvo que pagar un precio muy alto, porque, finalmente, se supo que se trataba de una mujer Cuti, ella lo acusó y le exigió una compensación de cuatrocientas monedas…
Escuché – continua rabi Reuben – un estudio asombroso de esta Guemara, de las palabras de rabi Shmuel Rozovsky ztz”l. Las personas piensan que “entregar el alma” significa que la persona dará su vida para santificar el Nombre de Hashem… pero, en la Guemara vemos otra definición sobre la entrega del alma, ya que rab Ada, hijo de Ahaba, no puso en peligro su vida, y de todas formas, lo que hizo, aparece como un ejemplo de entregar el alma…
De aquí estudiamos, que entregar el alma, significa que una persona hará algo que no es natural para él, algo que no acostumbra o tal vez, algo que jamás haría, porque no es su manera de actuar… ya que, normalmente, una persona vive su vida, de acuerdo a su naturaleza y su carácter… pero, cuando esta persona se fortalece y hace algo – que parece imposible para él – para aumentar el Honor del Cielo, a esto lo llamamos “entregar el alma”.
Así se comportó rab Ada Bar Ahaba, cuando pensó que la mujer que andaba por la calle con ropas no del todo recatadas, era una mujer judía. Jamás había hecho una cosa así: romper las vestimentas de una mujer… Pero ahora, se fortalece y hace algo que no es natural para él, se levanta y rompe las vestimentas de la mujer…
Encontramos que la entrega del alma es algo especial, algo en que la persona tendrá que hacer un esfuerzo adicional, tal vez, sospechando, que no podrá hacerlo, o porque nunca lo hizo, o porque piensa que no está a su alcance… pero de todas formas, lo intenta, y lo consigue…
Se entiende, que cuando hacemos algo contra nuestra naturaleza – ojo por ojo – desde el Cielo se comportarán con nosotros de la misma forma, y nos hacemos merecedores de algo no natural, un milagro… Esto fue lo sucedido con Pinjas, que se levanta para hacer algo – imposible para él – ¡matar a una persona!… y Hashem le hizo ojo por ojo, haciéndole milagros para que logre su objetivo…
Ieji Reuben.
LEILUY NISHMAT
Israel Ben Shloime ztz”l
Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l
Shlomo Ben Simi ztz”l
Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom
Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Olga Bat Rosa Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom
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